El Hospital Nisa Vithas 9 de Octubre comienza a tratar estenosis aórticas en pacientes de alto riesgo

estenosis aórtica

07/04/2017

La estenosis aórtica es una enfermedad de la válvula que conecta el ventrículo izquierdo con la aorta. El problema surge cuando la válvula sufre un proceso degenerativo y se calcifica, sus velos pierden movilidad y consecuentemente se estrecha. Es un problema propio de las edades avanzadas. En estas circunstancias el corazón necesita bombear con más fuerza y acaba sobrecargándose. Cuando aparecen los primeros síntomas de estenosis aórtica, si no se solventa el problema, las posibilidades de supervivencia son del 50% el primer año.

La cirugía convencional ofrece solución a la estenosis aórtica. Sin embargo, muchos pacientes no son susceptibles de este tratamiento por las escasas posibilidades de superar la intervención dado su delicado estado de salud. Las válvulas transcateter evitan la cirugía abierta y abren la esperanza para los pacientes de alto riesgo.

La insuficiencia cardíaca, la angina de pecho, la pérdida de conciencia… son los principales síntomas de la estenosis aórtica. “Un paciente con estenosis aórtica severa puede vivir bien mucho tiempo, pero cuando aparecen los primeros síntomas”, afirma el Dr. Alberto Berenguer, cardiólogo del Hospital Nisa Vithas 9 de Octubre, “la supervivencia a largo plazo se compromete seriamente”.

Límites de la cirugía abierta

Hasta la aparición de las válvulas transcateter (TAVI) la solución pasaba por una intervención de cirugía abierta con bomba de circulación extracorpórea. El problema aparece en pacientes generalmente de edad avanzada y en ocasiones edades extremas como los nonagenarios, o con otras enfermedades que determinan pocas garantías de superar con éxito una intervención de estas características. “Suelen padecer también enfermedad bronquial, renal, cerebrovascular, disfunción ventricular, o simplemente la fragilidad asociada al envejecimiento”.

La posibilidad de solucionar la estenosis aórtica con una mínima incisión -vía femoral, subclavia o ventricular- reduce considerablemente los riesgos de la intervención y los plazos de recuperación . “Los principales beneficiados son aquellos pacientes no susceptibles de ser intervenidos con otras técnicas quirúrgicas, para quienes la posibilidad de sobrevivir a la enfermedad pasado un año apenas alcanzaba el 50%”, explica el Dr. Berenguer. Con esta intervención los pacientes experimentan una mejoría de su pronóstico vital a largo plazo.

Válvulas transcateter, reducción de riesgo quirúrgico

Las válvulas transcateter comenzaron a implantarse hace diez años. Desde entonces, el desarrollo ha sido asombroso. “Existen distintos tipos de prótesis, todas en general se introducen plegadas y se despliegan en el punto en el que deben implantarse”, esta ‘minituarización’ de las prótesis es lo que permite que el abordaje se realice a través de una mínima incisión. No hay que perder de vista, sin embargo, que se trata de una técnica que precisa de una sofisticada curva de aprendizaje y que no todos los pacientes son susceptibles de recibir. Cardiólogos intervecionistas, cardiólogos clínicos, cardiólogos especialistas en imagen, así como cirujanos cardíacos y anestesistas, analizan en el Hospital Nisa Vithas 9 de Octubre cada caso para realizar una correcta selección de pacientes.

Primera válvula transcateter implantada en el Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre

Recientemente, los Dres. Anastasio Montero y Alberto Berenguer han implantado una válvula transcateter en un paciente de 79 años cuyas expectativas de vida estaban seriamente comprometidas. “El paciente se había sometido a una cirugía cardíaca previa, padecía bronquitis crónica, llevaba un bypass cardíaco y tenía la aorta totalmente calcificada, con el riesgo de rotura que conllevaba de cara a una cirugía convencional”, relata el Dr. Berenguer.

La intervención precisó de una amplia red de seguridad por si se producía algún tipo de complicación susceptible de completar el tratamiento con otro tipo de técnica quirúrgica. “Teníamos que tener activado todo lo necesario para realizar, en caso necesario, una cirugía convencional: anestesistas, bombas de circulación extracorpórea, cirujanos cardíacos….”. Afortunadamente, no fue necesario activar el “plan B”.

El paciente se recupera con normalidad. Ha desaparecido la sensación de fatiga propia de la estenosis aórtica.

Tras la intervención, las expectativas de vida de los pacientes a los que se les implanta una válvula transcateter son los propios de su edad y sexo.

secciones: cardiología