La braquiterapia reduce un 60% el riesgo de impotencia y un 95% el de incontinencia

La braquiterapia de alta tasa de dosis (radioterapia introducida en la próstata mediante agujas y una microsemilla radiactiva movilizada robóticamente que administra toda la irradiación en pocos minutos, retirándose al final), en aquellos casos susceptibles de recibir este tratamiento, reduce considerablemente los efectos secundarios de la lucha contra el cáncer de próstata.

Según un estudio realizado por el Servicio de Oncología Radioterápica de Hospitales Vithas Nisa situado en el Hospital Virgen del Consuelo de Valencia, con braquiterapia la incontinencia urinaria y la impotencia -que afecta a un importante porcentaje con otros tratamientos- se reduce a menos del 5% y 40% respectivamente. El absentismo laboral se reduce a la décima parte –el tratamiento con braquiterapia apenas precisa un día de ingreso hospitalario- y los costes médico sanitarios post-intervención desaparecen.

“El coste/eficiencia de la braquiterapia de alta tasa de dosis en el cáncer de próstata es muy bueno”, asegura, en este sentido, el Dr. Luis Larrea, responsable del Servicio de Oncología Radioterápica de Hospitales Vithas Nisa.

Las conclusiones de este estudio, coordinado por el Dr. Luis Larrea, se presentaron en el congreso anual de la Sociedad Americana de Braquiterapia.

“Los datos son importantes ya que uno de cada cinco casos de cáncer en hombres corresponde a un tumor en la próstata y los efectos secundarios de su tratamiento son un lastre más en la pesada lucha contra la enfermedad”, añade el Dr. Larrea.

 También llamada radioterapia de contacto, la braquiterapia combate el cáncer desde dentro. Es decir, utiliza una fuente radiactiva que se coloca dentro o cerca del tumor.

Una vez constatada su efectividad y establecidos los criterios para su uso internacionalmente, las ventajas de esta forma de abordaje son muchas.

La aplicación de sustancias radiactivas (isótopos) utilizados en braquiterapia puede ser permanente –se implantan internamente en forma de semillas que van liberando radiación y pasados unos días o meses pierden actividad radiactiva quedando inertes- o temporal. En este caso, la sustancia radiactiva se introduce mediante catéteres milimétricos dentro del tumor y mediante un equipo robotizado de alta precisión va liberando radiación de modo planificado. En tratamientos de alta tasa de dosis, una sola sesión puede bastar para controlar la enfermedad.

Los de próstata y mama figuran entre los tumores que mejores resultados alcanzan con braquiterapia. El abordaje interno que se utiliza en estos tratamientos elimina una de las dificultades asociadas a la radiación de tumores: que el paciente o el tumor se mueva durante el tratamiento. “Con la braquiterapia desaparece la incertidumbre sobre pequeños movimientos del paciente y del tumor en su interior”, explica el Dr. Luis Larrea, responsable del Servicio de Oncología Radioterápica de Hospitales Vithas Nisa.

MENOS TIEMPO

El tiempo que precisa un tratamiento de braquiterapia es notablemente inferior al de otras opciones. “En tumores de próstata, por ejemplo”, explica el Dr. Larrea, “tratamientos que con radioterapia convencional pueden requerir dos meses,  pueden lograr iguales resultados en apenas una sesión que dura entre 15 y 30 minutos”.

TRATAMIENTO COMPLEMENTARIO

En tumores de mama, la braquiterapia ofrece excelentes resultados administrada de forma complementaria a otros tratamientos.  “Los resultados de la braquiterapia en el lecho tumoral de la mama -o espacio que ocupaba el tumor- son excelentes; de hecho, son más seguros que otras opciones puesto que el riesgo de irradiar órganos cercanos sanos, como pulmones o corazón, es mucho menor”.

Una vez más, en estos casos el acortamiento en el tiempo es notable. “Podemos alcanzar el mismo grado de control con ocho sesiones repartidas en cuatro días que en cinco semanas de radioterapia convencional”, asegura el Dr. Larrea.