Vivir de pie para evitar el dolor

01/10/2010

Cuando algo tan rutinario como sentarse se convierte en una tortura la calidad de vida se resiente. El atrapamiento del nervio pudendo produce un intenso dolor al sentarse. A la pesadilla que supone convivir con el dolor, se une el hecho de ser una patología relativamente desconocida, lo que dificulta tanto su diagnóstico como su tratamiento. Recientemente, el Hospital Nisa Pardo de Aravaca ha realizado una intervención quirúrgica pionera en España para el tratamiento de esta neuralgia.

Dolor. Cuando el nervio pudendo queda atrapado, se produce un intenso dolor al sentarse.

Cuando el nervio pudendo queda atrapado, se produce un intenso dolor al sentarse.

El nervio pudendo es el nervio sensorial y motor que transporta las señales desde y hacia los genitales, zona anal y la uretra. Se dispone en tres ramas: una rama que va hacia el recto, una rama perineal y otra que llega a la zona genital.

La neuropatía del nervio pudendo se produce cuando el nervio o una de sus ramas se daña, se inflama, o queda atrapada. “El nervio pudendo atraviesa en su recorrido unos intrincados desfiladeros, por lo que es fácil que se produzcan atrapamientos”, explica el Dr. Zarza Luciáñez neurofisiólogo del Hospital Nisa Pardo de Aravaca. Cuando esto sucede, la persona siente un dolor intenso al sentarse, además de otras molestias como entumecimiento de la zona, estreñimiento y hasta disfunción sexual.

El hecho de que se trate de una patología con sintomatología muy diversa, que en muchas ocasiones comparte con problemas de otra índole, ha contribuido a que su estudio sea relativamente reciente. De hecho, hace poco más de dos décadas que se describió el primer caso. El paciente era un ciclista al que se le practicaron distintas pruebas electrofisiológicas que confirmaron el hallazgo. Y así, en un principio la enfermedad acuñó el nombre de síndrome de la parálisis perineal del ciclista.

DIFÍCIL DIAGNÓSTICO

Actualmente, el síndrome de atrapamiento del nervio pudendo sigue siendo una enfermedad poco diagnosticada. No en vano, distintos estudios establecen en cuatro años el tiempo medio para alcanzar un diagnóstico certero, convirtiéndose así su búsqueda en una auténtica aventura para quien lo padece, que puede llegar a visitar hasta treinta especialistas distintos en busca de una solución.

PIONEROS EN ESPAÑA

Por el Hospital Nisa Pardo de Aravaca han pasado muchos pacientes con dolor pélvico crónico provocado por el atrapamiento del nervio pudendo. La mayoría de ellos, según el Dr. Zarza “se tratan con infiltraciones, fármacos orales y fisioterapia”. Cuando los tratamientos conservadores no funcionan, se recurre a la cirugía.

“Hasta ahora, en caso de requerir cirugía”, explica el Dr. Zarza, “ se mandaba a los pacientes a Francia para que les operara el Dr. Bautrant”.

Recientemente, este prestigioso ginecólogo, que ha intervenido a más de ciento cincuenta pacientes con atrapamiento del nervio pudendo, se desplazó al Hospital Nisa Pardo de Aravaca para operar a una paciente que presentaba un dolor muy agudo en la zona del ano que le impedía sentarse. En la intervención estuvieron presentes un neurofisiólogo, dos urólogos, un cirujano general y un especialista en dolor del Hospital Nisa Pardo de Aravaca.

El equipo logró la descompresión del nervio pudendo de la paciente a través de la vagina. Se logró diseccionar el nervio y descomprimir los lugares afectados por el pinzamiento que es el que producía el dolor intenso.

Según el Dr. Zarza, “es necesario optimizar la detección precoz de los casos de dolor pélvico crónico. En este sentido las técnicas neurofisiológicas son de una inestimable ayuda junto con la clínica ya que en estos casos las pruebas de imagen suelen ser normales”.

Dos de cada tres casos de síndrome de atrapamiento del nervio pudendo afecta a mujeres.

DOLOR AL SENTARSE

El principal síntoma del atrapamiento del nervio pudendo es el dolor en las zonas inervadas por el nervio o en alguna de sus ramas. Es especialmente intenso al sentarse y puede agravarse a lo largo del día para desaparecer al acostarse.

El dolor se puede presentar de distintas formas e incluso traducirse en otros síntomas de la enfermedad. Los más comunes son:

> olor acompañado de sensación de quemazón

> pérdida de sensación o entumecimiento

> aumento de la sensibilidad

> descargas eléctricas

> dolor tirante

> sensación de un bulto o cuerpo extraño

> sensación de recibir pellizcos

> sensaciones anormales de temperatura

> estreñimiento

> dolor y esfuerzo con los movimientos de intestino

> esfuerzo o ardor al orinar

> disfunción sexual

> dolor en relaciones sexuales

secciones: cirugía