Alergias laborales

DR. PEDRO SOTO / SERVICIO DE PREVENCIÓN DE HOSPITALES NISA

Alergia

01/05/2011

Nuestro sistema inmunitario es un mecanismo defensivo que distingue lo propio de lo ajeno y elimina del organismo las moléculas y las células ajenas potencialmente lesivas. Cualquier molécula capaz de ser reconocida por el sistema inmunitario se denomina antígeno.

Las enfermedades alérgicas se deben a reacciones inmunitarias exageradas no relacionadas con lesiones ni infecciones. Las sustancias causantes de estos efectos se denominan sensibilizantes o alergenos. La alergia se desarrolla en dos fases: la fase de inducción, en la que el individuo desarrolla una memoria inmunitaria específica por exposición al alérgeno, y la fase de desencadenamiento, en la cual se produce la respuesta exagerada del sistema inmunitario ante un nuevo contacto con el alérgeno.

En el mundo laboral, el número de productos químicos utilizados en los procesos productivos se ha incrementado notablemente en los últimos años y consecuentemente se ha incrementado el número de productos que pueden causar sensibilización y provocar una reacción alérgica. Las alergias laborales más frecuentes son: la rinitis, la conjuntivitis, el asma laboral, la alveolitis alérgica extrínseca y la dermatitis de contacto.

La primera cuestión que debe plantearse es: ¿podemos tomar alguna medida preventiva antes que suceda la sensibilización? Sí, es posible. Deberemos revisar los productos químicos que estamos utilizando, estudiando su etiqueta y ficha de seguridad. El desencadenamiento de alergias será más probable si el producto tiene alguna de estas dos frases de riesgo: “R42: puede causar sensibilización por inhalación” y “R43: puede causar sensibilización por contacto con la piel”. En estas situaciones será prioritario estudiar la sustitución del producto y si esto no es posible se deberá reducir al máximo el contacto del alérgeno con el individuo mediante medidas de aislamiento o confinamiento del proceso o bien con equipos de protección personal como guantes o mascarillas respiratorias.

Aunque las anteriores medidas pueden parecer evidentes, resulta sorprendente la gran cantidad de personas que utilizan en su trabajo productos químicos sin haber leído jamás la etiqueta ni la ficha de seguridad, la cual, por imperativo legal, deberá ser facilitada por el fabricante o distribuidor siempre que se solicite.