Aprender a leer las etiquetas de los alimentos

10/09/2014

El número de calorías. Más allá de ese dato, poco o nada suele importar a la hora de hacer la compra en el supermercado. Sin embargo, las etiquetas de los alimentos aportan información que conviene aprender a interpretar en aras a cuidar nuestra salud cardiovascular. Las fundaciones Hospitales Nisa y Vicente Tormo trabajan por difundir criterios de selección saludables para llenar el carro de la compra.

Etiquetas de los alimentosNo afectan de igual manera a nuestra salud cien calorías de una ración de pescado que el mismo número de calorías de nata montada. De igual forma, nuestro cuerpo no responde igual ante el azúcar presente de forma natural en los hidratos de carbono que ante azúcares añadidos. Y no toda grasa de origen vegetal es saludable. Aprender a interpretar la composición de los alimentos que compramos es fundamental, no sólo para controlar el peso, también para cuidar nuestro corazón y nuestro sistema vascular.

FORMACIÓN EN SALUD

Recientemente, la Fundación Vicente Tormo, conjuntamente con la Fundación Hospitales Nisa, y dentro del curso Prevención Cardiovascular a través de la Nutrición, celebró una jornada en la que los asistentes pudieron aprender a interpretar la composición nutricional que se especifica en las etiquetas nutricionales de los alimentos procesados.

Lola Hernández, Dra. en Biología, Máster en Nutrición y Dietética remarcó la importancia de valorar la composición de nutrientes por 100 grs. de producto para poder compararlo con otro similar y poder así elegir aquel que nutricionalmente interesa. En este sentido, conviene advertir que los fabricantes ofrecen en sus etiquetas, y de forma habitual, también información nutricional «por ración». «Además del aporte calórico es importante ver, de los hidratos de carbono que contiene el alimento, cuáles son azúcares simples».

Este dato es especialmente interesante para las personas diabéticas dada la relación directa que existe entre determinados tipos de azúcares y desequilibrios en la segregación de insulina.

ATENCIÓN A LAS GRASAS

La especialista remarcó que el número de calorías, por sí sólo, no es útil para determinar si un alimento es saludable o no. «Podemos, por ejemplo, tomar un cuenco de cereales por la mañana, que suelen aportar bastantes calorías, pero que a lo largo del día quemaremos».

Por el contrario, la información que resulta absolutamente decisiva a la hora de catalogar un alimento como cardiosaludable o nocivo para nuestra salud es la cantidad de grasa que incorpora y la naturaleza de éstas. «Para personas con colesterol este dato es mucho más interesante que la cantidad de calorías».

FALSAS CREENCIAS

En cuanto a la procedencia de las grasas conviene desmentir falsas creencias como la de creer a pies juntillas que cualquier grasa de origen vegetal es cardiosaludable.

En este sentido, se debe decir que el aceite de oliva virgen extra -que se define como «el zumo de la aceituna»- es una grasa monoinsaturada considerada la más cardiosaludable de todas.

En el lado opuesto se situaría, por ejemplo, el aceite de coco o de palma, presente en mucha de la bollería industrial y que, pese a su origen vegetal, son grasas saturadas especialmente nocivas para el sistema cardiovascular.

CONCIENCIACIÓN SOCIAL

La Fundación Vicente Tormo colabora estrechamente con la Fundación Española del Corazón en la organización de cursos focalizados en la prevención cardiovascular. Él éxito del último curso celebrado en el Hospital Nisa 9 de Octubre, centrado en la alimentación como herramienta preventiva, ha llevado a la Fundación Vicente Tormo y a la Fundación Hospitales Nisa a repetir su organización en distintos hospitales Nisa.