Cirugía mínimamente invasiva para tumores de próstata y riñón

01/02/2010

La laparoscopia ha supuesto un avance inusitado en la actividad quirúrgica. Su carácter mínimamente invasivo ha servido de acicate para desarrollar materiales y técnicas que permitan a más especialidades beneficiarse de la cirugía por laparoscopia. En España, desde hace unos años, esta técnica supone una alternativa válida en tumores de próstata y riñón operables.

Edad avanzada. La mayoría de los cánceres de próstata se diagnostica entre los 60 y los 80 años.

Edad avanzada. La mayoría de los cánceres de próstata se diagnostica entre los 60 y los 80 años.

El de próstata es el segundo tumor en frecuencia entre los hombres tras el cáncer de pulmón.

La mayoría de los casos se diagnostican entre los 60 y los 80 años, con un máximo entre los 70 y los 75, aunque es a partir de los 50 años cuando existe un incremento en la incidencia de este tumor y es entonces cuando el beneficio del diagnóstico precoz tiene realmente su importancia.

Las causas del cáncer de próstata son inciertas, pero se conocen algunos factores de riesgo como la edad avanzada, la ingesta elevada de grasas, el sedentarismo o los antecedentes familiares. La mejor prevención es llevar una dieta equilibrada, ejercicio moderado, y realizar periódicamente un análisis del PSA a partir de los 50 años.

La elección del tratamiento para el cáncer de próstata está condicionada por las características del tumor en el momento del diagnóstico. La localización del tumor y su grado de diseminación (fundamentalmente si está localizado exclusivamente a la glándula prostática) son dos de los factores decisivos para poder lograr un tratamiento con intención curativa.

EFECTOS SECUNDARIOS

Hasta hace bien poco, la prostatectomía radical con cirugía abierta (extirpación total de la próstata junto con las vesículas seminales) era la única posibilidad de tratamiento quirúrgico para el cáncer de próstata localizado. Las garantías de éxito frente a la enfermedad con esta técnica son altas, pero también es cierto que existen 2 principales efectos secundarios derivados de este tipo de cirugía: la impotencia o disfunción eréctil, y la incontinencia urinaria. Desde hace aproximadamente seis o siete años, la cirugía laparoscópica se presenta en nuestro país como una alternativa válida a la cirugía abierta en el cáncer de próstata localizado. Su principal ventaja reside en el menor riesgo quirúrgico y una notable disminución de los efectos secundarios. En el Hospital Nisa Rey Don Jaime de Castellón, los doctores Rodrigo y Claramonte vienen realizando esta técnica quirúrgica desde la apertura del centro, habiendo operado más de 150 pacientes con cáncer de próstata mediante este procedimiento laparoscópico.

En el Hospital Nisa Rey Don Jaime, Miguel Rodrigo ha realizado más de 150 intervenciones de próstata con cirugía laparoscópica.

En el Hospital Nisa Rey Don Jaime, Miguel Rodrigo ha realizado más de 150 intervenciones de próstata con cirugía laparoscópica.

MENOS RIESGOS

La laparoscopia o cirugía laparoscópica es una técnica quirúrgica que se practica a través de pequeñas incisiones, usando la asistencia de una cámara de video que permite al equipo médico ver el campo quirúrgico dentro del paciente y trabajar en el mismo. Estas técnicas reciben el nombre de mínimamente invasivas, ya que evitan los grandes cortes de bisturí requeridos por la cirugía abierta y posibilitan, por lo tanto, un periodo post-operatorio mucho más rápido y confortable.

Un estudio previo de la próstata gracias al PSA y a una biopsia con ecografía transrectal permiten diagnosticar el cáncer de próstata y precisar si el tumor está localizado a la próstata -es decir, no se ha extendido fuera de la próstata- y, por lo tanto, si es susceptible de ser intervenido por laparoscopia.

Durante la intervención, explica el Dr. Rodrigo, “quitamos la próstata y las vesículas seminales y empalmamos mediante una sutura la vejiga con la uretra”. En este proceso, la mejor visión del campo quirúrgico que facilita la laparoscopia, permite realizar una sutura mucho más precisa que aquella que se consigue con la cirugía abierta. De este modo, la recuperación del paciente es más rápida, ya que una sutura de mayor calidad reduce los escapes de orina y acorta considerablemente el periodo postoperatorio de incontinencia. Así, asegura el Dr. Rodrigo, “el paciente puede ser dado de alta a los 3 ó 4 días tras la cirugía y se le retira la sonda a la semana de la intervención ya en su domicilio”.

Otro de los factores que ayudan a mejorar la continencia urinaria tras la intervención es el hecho de que, gracias a la mejor visión que la laparoscopia facilita, es más fácil preservar los nervios próximos a la próstata que sin duda ayudan al acto voluntario de retener o expulsar la orina. Es también esta posibilidad de poder mantener íntegros los nervios cercanos a la próstata lo que permite, en aquellos casos en los que esté indicado, poder preservar la función eréctil del paciente, beneficiándose de este modo de una satisfactoria vida sexual tras la intervención.

CÁNCER DE RIÑÓN

La nefrectomía, total o parcial, como tratamiento del cáncer de riñón, es otra de las intervenciones que la laparoscopia ha puesto al alcance de la urología.

La nefrectomía parcial se aplica en tumores menores de cinco centímetros. Esta técnica, que permite extirpar sólo una parte del riñón es especialmente beneficiosa para pacientes que tienen un único riñón, tienen el otro riñón dañado, o que son genéticamente propensos a tener tumores múltiples, ya que, explica el Dr. Rodrigo, “podemos correr el riesgo de extirpar un riñón y que, años más tarde, aparezca uno o varios tumores en el otro riñón que nos queda”.

Las nefrectomías laparoscópicas, tanto parciales como totales, comparten las mismas ventajas frente a la cirugía abierta que cualquier intervención por laparoscopia: menor sangrado en quirófano y más rápida recuperación del paciente.

MENOS DOLOR

Es en este aspecto donde la laparoscopia ha cobrado especial relevancia y ha logrado ofrecer una mejoría en el confort post operatorio del paciente, puesto que las técnicas convencionales pasaban por una recuperación especialmente dolorosa. “La lumbotomía, o herida que se practica con cirugía abierta, es grande y su cicatrización muy dolorosa, sobre todo los primeros días después de la intervención“, explica el Dr. Rodrigo. “Además”, añade, “suele producirse una flacidez muscular permanente de esa parte del abdomen, relevante desde el punto de vista estético, y que conseguimos evitar con la laparoscopia por las características diferentes de la incisión”. La rápida recuperación del paciente con el abordaje laparoscópico gracias a la precoz deambulación, así como a la rápida reanudación de la alimentación oral, hacen de esta técnica actualmente la indicación quirúrgica de elección para tratar este tipo de tumores de riñón.

DIAGNÓSTICO PRECOZ

En España se diagnostican más de 13.000 cánceres de próstata al año. Los tumores de riñón, por su parte, son la causa de 1.700 muertes cada año. El pronóstico de los dos es alentador, siempre y cuando su diagnóstico precoz permita abordarlos cuando aún están localizados, estadio que permite beneficiarse de las ventajas de la cirugía laparoscópica.

secciones: cirugía, urología