Claves que incrementan la sospecha clínica de la enfermedad celíaca

El pan no tiene porqué excluirse de la dieta celíaca. En la imagen, productos elaborados con espelta, aptos para celíacos.

El pan no tiene porqué excluirse de la dieta celíaca. En la imagen, productos elaborados con espelta, aptos para celíacos.

01/09/2009

La EC es una patología de diagnóstico especialmente complicado. No en vano, estudios recientes demuestran que el tiempo medio para alcanzar un diagnóstico certero ronda los ocho años. Uno de los factores que dificultan su detección radica en el hecho de que los síntomas parecen “reinventarse” en función de la edad, y así, las manifestaciones en niños pequeños son distintas de las que se dan en niños mayores, adolescentes o adultos. En no pocos casos la patología puede no presentar ningún síntoma, para desgracia de quien la padece, que inevitablemente verá mermada su calidad de vida sin saber porqué. De las conclusiones derivadas de los distintos estudios que la Dra. Polanco ha realizado a lo largo de los últimos años, se ha podido extraer una serie de claves que, al margen de los síntomas más característicos de la enfermedad, ayudan a centrar la atención en aquellos casos especialmente sospechosos. Estas son algunas:

1.- La probabilidad de padecer una EC aumenta en determinados grupos de riesgo, especialmente en los familiares de primer grado, personas con enfermedades autoinmunes, especialmente diabetes tipo 1 o hipotiroidismo y en el síndrome de Down.

2.- Los pacientes que tras las comidas sufren saciedad precoz, plenitud e hinchazón son sospechosos, especialmente si asocian clínica de flatulencia y muy en particular cuando los síntomas son recurrentes.

3.- Los pacientes que padecen diarrea acuosa crónica e intermitente y que han sido catalogados de síndrome de intestino irritable (SII) deben ser revisados. La coexistencia de flatulencia o distensión abdominal y deposiciones mezcladas con abundante gas (“explosivas”) obliga a considerar la posibilidad de una EC. El estreñimiento crónico no es un criterio excluyente.

4.- Cualquier paciente etiquetado de un trastorno “funcional” digestivo merece una especial atención, particularmente si padece alergias, rinoconjuntivitis, eccema, aftas bucales, astenia, irritabilidad o depresión.

5.- Con frecuencia un estado de ferropenia -disminución de hierro en el organismo- se atribuye a menstruaciones copiosas o prolongadas en mujeres en edad fértil. A menudo, detrás de una ferropenia se halla una EC no diagnosticada. Lo mismo ocurre entre los pacientes con elevación inexplicada de transaminasas.

6.- Fracturas ante traumatismos mínimos o una osteopenia /osteoporosis detectada antes de la menopausia o en un varón adulto joven debe despertar firmemente la sospecha de EC.

7.- Una serología -analítica de sangre utilizada para detectar la presencia de anticuerpos y/o antígenos- negativa no permite excluir el diagnóstico de EC. De hecho, una proporción importante de celíacos no expresan anticuerpos antitransglutaminasa en el suero.