Cosmética adecuada y control del estrés, claves para prevenir su aparición

01/09/2009

El acné está irremediablemente ligado a la adolescencia. Sin embargo, el 30% de quienes padecen esta enfermedad dermatológica sobrepasa los 25 años. Y, si bien es cierto que la predisposición genética es importante, los especialistas apuntan algunos hábitos para evitar su aparición en edades tardías.

En la mujer, el acné en edad adulta afecta principalmente a las zonas próximas a la boca, mandíbula y cuello.

En la mujer, el acné en edad adulta afecta principalmente a las zonas próximas a la boca, mandíbula y cuello.

Los cambios hormonales y la predisposición genética explican la mayoría de casos de acné. El factor hormonal ayuda a entender porqué tres de cada cuatro adolescentes padece la enfermedad, pero también porqué el acné aparece periódicamente en mujeres adultas durante la menstruación o el embarazo.

En los últimos años, se ha observado un aumento de “jóvenes adultos” que acuden a la consulta del dermatólogo para combatir el acné. La explicación no obedece tanto a una mayor incidencia de la enfermedad entre adultos como a la importancia que en la sociedad tiene un buen aspecto; el cutis es algo así como nuestra tarjeta de visita.

El Dr. Villalón, dermatólogo del Hospital Nisa Pardo de Aravaca, admite que el riesgo de sufrir acné es mayor en personas que ya lo padecieron de adolescentes, si bien resalta la importancia de la predisposición genética, que explicaría el 50% de los casos. “El caso más típico sería el de una mujer de entre 25-40 años con lesiones de acné distribuidas en el tercio inferior de la cara: alrededor de la boca y ambas ramas mandibulares”, explica el Dr. Villalón.

Sin embargo, apunta una serie de hábitos o problemas que contribuyen a la aparición del acné pasados los veinticinco: tabaquismo, dietas hipercalóricas, la utilización de cosméticos poco adecuados a un determinado tipo de piel o su abuso con la finalidad de tapar lesiones producidas por el acné y cuadros de estrés prolongados que pueden favorecer un aumento de corticoides, explicarían también la aparición del acné tras la adolescencia. Los cosméticos cobran especial importancia en la prevención, ya que algo tan sencillo como una correcta elección del producto puede acabar con el problema. “El uso de cosméticos con un excipiente no adecuado para cada tipo de piel es una causa frecuente de “acné cosmético”. Es frecuente observarla en verano al utilizar excipientes en “crema” de los fotoprotectores o maquillajes en personas jóvenes con una piel acneica”, explica el Dr. Villalón. En este sentido, conviene cerciorarse que cremas y demás productos han sido dermatológicamente testados y que están clasificados como “libre de grasa” (”oil free”).

El tratamiento del acné en adultos se diferencia del acné adolescente en que los antibióticos tópicos son menos eficaces. Los casos que no mejoran con otras terapias, explica el Dr. Villalón, justifican el uso de isotretinoina por vía oral. Este medicamento, administrado bajo supervisión médica, “es seguro y eficaz”.

Dr. Villalón, Hospital Nisa Pardo de Aravaca.

Dr. Villalón, Hospital Nisa Pardo de Aravaca.

BORRAR LAS MARCAS DE LA CARA

Al igual que en la piel del adolescente, el acné puede dejar manchas y hasta cicatrices en el adulto, marcas que, si bien no tienen porqué ser más graves en edades tardías, “sí es cierto que en estos pacientes el impacto psicológico del proceso inflamatorio as como de las cicatrices residuales es más intenso”, afirma el Dr. Villalón.

Para combatir las secuelas del acné en las capas más externas de la piel existen distintos tratamientos, si bien éstos pasan por “cierta dosis de paciencia por parte del paciente”.

Para tratar las manchas del acné, existen distintos productos despigmentantes comercializados que se pueden adquirir en farmacias; otra opción son los “peelings” despigmentantes que se realizan en consulta médica. Hay que tener en cuenta que si bien estos tratamientos mejoran sensiblemente el aspecto de las capas externas de la piel, no logran eliminar en su totalidad el pigmento depositado en estratos profundos de la piel.

En cuanto las cicatrices, existen distintas técnicas, algunas son quirúrgicas (escisión de cicatrices puntiformes), otras mediante “peelings” (alfahidroxácidos, fenol,…).

Recientemente, algunas terapias con láser permiten realizar un remodelado de la superficie de la piel (“resurfacing”) que permite mejorar y suavizar considerablemente las cicatrices del acné aunque no consiga su eliminación completa. Esta técnica se realiza de forma ambulatoria, aplicando antes una crema anestésica, y requiere un proceso de recuperación de entre cinco y siete días durante los cuales se van eliminando costras, por lo que se recomienda al paciente permanecer en casa los primeros días.

secciones: dermatología