Crecen los casos de cardiopatías congénitas en adultos que precisan solución quirúrgica

cardiopatias congenitas

19/09/2017

Las expectativas de vida de un bebé con una cardiopatía congénita nacido a partir de los años 70 dista mucho del panorama que se presentaba ante un alumbramiento en los años 50.

Hoy, aquellos niños y niñas que empezaron a ser tratados para sobrevivir a la infancia son adultos que, en no pocos casos, precisan nuevas intervenciones para alcanzar la corrección que precisa su corazón para latir sano.

Procedimientos quirúrgicos e intervencionistas sirven para corregir hoy malformaciones detectadas tardíamente o condiciones que, habiendo sido reparadas o corregidas en la infancia, necesitan –debido a secuelas o residuos de cirugías previas-, realinear desviaciones de la fisiología circulatoria con el objetivo de que su corazón conquiste una hemodinamia que perpetúe un latir sano.

La supervivencia hacia la vida adulta de niños cardiópatas alcanza en la actualidad el 85%. Ello se explica por el formidable progreso de las técnicas quirúrgicas e intervencionistas a lo largo de décadas que –en manos y unidades expertas- permiten corregir y reparar la mayoría de malformaciones cardíacas sin dejar actualmente secuelas significativas, excepto algunas que acompañan a defectos bien definidos.

Bien es verdad que una proporción considerable de pacientes operados con viejas u obsoletas técnicas décadas atrás, presentan a lo largo de su vida adulta diversas complicaciones debidos a residuos (defectos pequeños que intencionadamente no fueron corregidos en su momento por el cirujano) y/o secuelas (disturbios hemodinámicos y/o eléctricos esperables en correspondencia con el tiempo histórico de la cirugía realizada). La demanda actual de solución a dichas secuelas que dejaron pasadas intervenciones configura un escenario de población adulta a quienes es preciso re-encauzar –mediante cirugía o cateterismo intervencionista según sea el caso- la normalización circulatoria o eléctrica del corazón.

INTERVENCIÓN EN VITHAS NISA

Recientemente, el equipo de la Unidad de Cardiopatías Congénitas del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca ha intervenido con éxito una paciente de 64 años con cardiopatía congénita del adulto asociada al tratamiento quirúrgico de la arritmia. La operación duró ocho horas y presentó una gran dificultad técnica por las múltiples intervenciones a las que se había sometido previamente la paciente y por la complejidad de las lesiones cardiacas.

El equipo de profesionales trató con éxito las secuelas de las cirugías previas y realizó una ablación en el foco de una arritmia auricular. La cardiopatía congénita de la paciente era una tetralogía de Fallot, acompañada de insuficiencia pulmonar severa e insuficiencia tricúspidea; dichas patologías valvulares dificultaban la vida cotidiana de la enferma, con mala tolerancia al esfuerzo. Además, presentaba arritmias frecuentes que requirieron múltiples ingresos y varios intentos de ablación no exitosos en diferentes periodos de su vida.

El equipo médico implantó una prótesis biológica en la válvula pulmonar, ha realizado una reparación (plastia) de la válvula tricúspide y ha tratado las arritmias auriculares mediante un procedimiento llamado MAZE IV, que consiste en practicar una serie de quemaduras en las aurículas e interrumpir así los circuitos que generaban taquicardias a la enferma.

EQUIPO QUIRÚRGICO

El equipo responsable de la intervención y seguimiento de la paciente está formado por los cirujanos cardiacos pediátricos y de cardiopatías congénitas del adulto, los Dres. Rubén Greco Martínez y Ramón Pérez-Caballero, y por el cardiólogo pediátrico y de cardiopatías congénitas del adulto, Dr. Mario Cazzaniga, responsable de la Unidad de Cardiopatías Congénitas del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca.

secciones: cardiología