Diabetes e hipertensión no diagnosticadas suponen un grave riesgo para los riñones

29/1/2019

Dr. Miguel AngosoSegún la Sociedad Española de Nefrología, la enfermedad renal crónica (ERC) afecta aproximadamente al 10% de la población adulta española y a más del 20% de los mayores de 60 años. En personas con hipertensión arterial y/o diabetes, la cifra de afectados por enfermedad renal crónica se dispara hasta el 40%.

El problema se agudiza por la falta de diagnóstico tanto de los factores de riesgo, como de la misma enfermedad renal crónica, que impide un control de la patología en sus estadios iniciales. Muchas personas no tienen ningún síntoma hasta que la enfermedad renal está muy avanzada, produciendo una pérdida importante de su función que en el mejor de los casos se puede detener, pero nunca recuperar.

Desde el Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo, el doctor Manuel Angoso de Guzmán, nefrólogo y responsable de la Unidad de Nefrología, recalca la importancia de controlar la diabetes y la hipertensión arterial ya que son las causas más comunes asociadas a la enfermedad renal crónica. “Es fundamental que aquellas personas que reúnen factores de riesgo -hipertensión arterial, diabetes, antecedentes familiares de enfermedad renal, edad por encima de 60 años, colesterolemia, etc.- se sometan a controles nefrológicos con el fin de diagnosticar y frenar la enfermedad desde el principio”, recomienda el especialista.

Importancia de los riñones

La función de los riñones es crucial para preservar una vida sana. Su función principal es el filtrado de la sangre y a través de la orina, la eliminación de toxinas y del exceso de líquidos. También mantienen el equilibrio químico del cuerpo, ayudan a controlar la presión arterial y a producir hormonas o regular la producción de glóbulos rojos.

La enfermedad renal crónica significa que los riñones están dañados y no pueden filtrar la sangre como deberían. “Este daño puede ocasionar -comenta el doctor Angoso- que los desechos se acumulen en el cuerpo y causen otros problemas que podrían perjudicar la salud. A veces puede conducir a insuficiencia renal severa y necesitar la paciente diálisis o un trasplante de riñón”.

Síntomas

Según el Dr. Angoso, “los síntomas de la insuficiencia renal son múltiples. Entre los más comunes estarían la alteración del sabor de las comidas, nauseas o vómitos, confusión o dificultad para pensar, falta de apetito, cefaleas, fatiga, picor generalizado en la piel, etc.”, y afirma que “se debe acudir inmediatamente al médico cuando exista tensión arterial elevada, hinchazón en los párpados, tobillos o manos, cambio en el color u olor de la orina o aparición en un análisis de orina de sangre o proteínas durante una revisión rutinaria”.

Tipos de factores de riesgo

Los factores de riesgo de la ERC se clasifican entre los no modificables y los modificables. La edad -por encima de los 60 años-, el sexo (masculino), antecedentes familiares o problemas durante la gestación como el bajo peso al nacer -que se asocia a un menor número de nefronas- destacan entre los primeros.

Según el doctor Manuel Angoso, “el hecho de que un porcentaje importante de factores de riesgo de la ERC sean modificables da una idea del margen de acción que, afortunadamente, tienen las medidas preventivas. Es más, la solución a algunos de ellos, como el tabaquismo, el sedentarismo o el sobrepeso, pasa por el simple cambio de hábitos hacia unos más higiénico-saludables”. “Aconsejo -agrega-, alimentos con menos sal (sodio), limitar la ingesta de alcohol, dieta mediterránea, no fumar y realizar ejercicio físico habitualmente”.

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