Diferenciar entre trastorno del espectro autista y trastorno específico del lenguaje es clave para evitar fracaso escolar

autismo2/4/2019

En los bebés, balbucear, llorar o emitir sonidos sin significado alguno ya implica una forma de llamar la atención e intentar transmitir algún deseo o sentimiento. Esta primera etapa de desarrollo del lenguaje es fundamental y constituye una base para un correcto progreso del lenguaje en el futuro, pero en determinadas ocasiones no lo garantiza. Aquí empieza la preocupación de algunos padres que no entienden ni saben por qué su hijo no lleva el desarrollo del lenguaje adecuado para su edad.

Tal como explica la doctora Carolina Colomer, directora clínica del Servicio de Neurorrehabilitación Pediátrica del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo de Valencia, “existen dos trastornos del neurodesarrollo que resultan muy complicados de distinguir durante la infancia con respecto a cómo se desarrolla la comunicación. Estamos hablando del trastorno del espectro autista (TEA) y el trastorno específico del lenguaje (TEL). Aunque la comunicación es un factor fundamental a considerar para averiguar ante qué trastorno nos encontramos, también habría que valorar otras muchas habilidades cognitivas”.

En concreto, el trastorno específico del lenguaje (TEL) que se manifiesta en un retraso en su adquisición en niños que no tienen discapacidad auditiva ni sufren ningún otro problema en su desarrollo. La causa sigue siendo un misterio, aunque la mayoría de los estudios relacionan su origen con alteraciones genéticas.

Por otra parte, el trastorno del espectro autista (TEA) es un grupo de afecciones caracterizadas por la alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje con diferentes grados de afectación, así como por un repertorio de intereses y actividades restringidos, estereotipados y repetitivos. En este caso, la causa se basa en múltiples factores, entre ellos los genéticos y ambientales.

Según la Dra. Colomer, “la confusión entre los diagnósticos de ambas patologías se genera porque en los dos casos el niño no se puede relacionar con el entorno a través del lenguaje, ya sea porque se encuentre alterado, sea escaso o por su ausencia total. Además, puede presentar problemas para comprender lo que otras personas le dicen. Como consecuencia, el niño suele aislarse y evadirse, evitando así relacionarse con el medio social”.

Solución en manos de un equipo multidisciplinar

El Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo ha apostado por convertir su unidad de neurorrehabilitación pediátrica en centro de diagnóstico de autismo. Su equipo de profesionales de NEURORHB está especializado en este trastorno, formado en las valoraciones más rigurosas para realizar un buen diagnóstico y experimentado en el trabajo diario con el niño, la familia y su entorno.

Es más, según la Dra. Carolina Colomer, “el servicio de neurorrehabilitación pediátrica tiene como objetivo ofrecer al niño y a la familia la mejor atención posible, ya que trabaja a partir de la clínica observada y aportando las estrategias más eficaces para favorecer la mejor evolución del niño en todas las áreas de desarrollo, ajustando siempre el tratamiento a sus necesidades“.