El 22% de los conductores sufren amaxofobia, miedo a conducir

miedo a conducir8/6/18

Existe un porcentaje muy alto de la población que tiene miedo a conducir, es decir, que sufre amaxofobia, y a la vez desconocen su problema o intentan evitarlo. El 22% de los conductores españoles sufre ansiedad cuando conduce, el 19% abandona la conducción al no poder controlar el miedo que les genera. Esto, evidentemente, altera su rutina y normalidad.

La psicóloga del Hospital Vithas Nisa Rey Don Jaime Ana Arrechavaleta, afirma que “se trata de una fobia que tiene lugar antes y durante la conducción. Se basa en una desconfianza a la conducción propia en carretera, autopista o en la ciudad, en ir marcha atrás, adelantar a un camión, a tomar una cuesta o una rotonda e, incluso, a pasar por una determinada calle; pero también se teme a los comportamientos de otros conductores, incluso es un miedo muy ligado a determinadas situaciones como por ejemplo llevar a tus hijos al colegio y plantearte la posibilidad de tener un accidente con ellos a bordo, el miedo de sufrir un infarto en la carretera si ya hemos tenido un episodio cardiovascular o volver a sufrir un accidente si ya se ha pasado por esa situación traumática”.

Estas situaciones afectan desde a conductores que se acaban de sacar el carné hasta a conductores experimentados. ”En cuanto al perfil -detalla Ana Arrechavaleta- suelen ser personas mayores de 40 años, normalmente mujeres, aunque los hombres también la sufren pero no la reconocen por vergüenza ya que conducir todavía se considera un acto muy masculino en nuestra sociedad

TRATAMIENTO

Lo cierto es que a todos ellos, sean hombres o mujeres, les resulta fácil encontrar alternativas al coche. Las excusas se van multiplicando hasta que llega un día que se les olvida conducir. Y ahí nace la fobia. “Influye en una grandísima medida el plano psicológico, por lo que existen muchas vías para atajar el problema”, concluye Arrechavaleta. “La amaxofobia, –matiza-, se trata en tres niveles: atajar los pensamientos que te bloquean antes de conducir, las técnicas que permiten controlar la ansiedad y una programación de enfrentamiento a la conducción que sea gradual”.

Lo primero que hacemos es hablar con los afectados para conocer su problema. Una vez identificado, vemos cómo se manifiesta, y en qué nivel de fobia está el paciente”, comenta Arrechavaleta. “Después, vamos al coche y comenzamos trabajando en lugares donde ellos no conciben ningún tipo de peligro. Y vamos poquito a poco aproximándonos a lo que produce el miedo para poder afrontarlo. Todo esto lo combinamos con técnicas de relajación para evitar el estrés y la tensión que al paciente le produce el verse dentro del vehículo”.

Así se consigue ganar la confianza en uno mismo y el nerviosismo y ansiedad desaparecen dando paso al autocontrol y la seguridad en uno mismo. El último paso es conducir en carretera o ciudad e ir afrontando nuevos retos y metas.
Por otra parte, hay que diferenciar entre las clases de reciclaje comunes y las destinadas a las personas con miedo, “que deben ser sencillas al principio, para que vayan adquiriendo confianza y autoestima”. Actualmente muchas autoescuelas contemplan en cursos de reciclaje y perfeccionamiento de la conducción, que ayudan a quienes no han conducido durante un largo periodo de tiempo a recuperar sus habilidades y destreza al volante, pero no es la solución para las personas amaxofóbicas.

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