El corazón más delicado

01/11/2009

A las pocas horas de su nacimiento, la eterna sonrisa de los recién estrenados papás se desdibuja: la carita de Álvaro comienza a tomar un tono azulado. Algo no va bien. Las sospechas del equipo de la UCI Pediátrica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca confirman una grave cardiopatía congénita. Comienza la lucha contrarreloj para salvar la vida del pequeño.

El pequeño Álvaro ingresó en UCI con un grave diagnóstico de cardiopatía congénita.

El pequeño Álvaro ingresó en UCI con un grave diagnóstico de cardiopatía congénita.

Apenas 36 horas después de nacer, el pequeño Álvaro ingresaba en la UCI Pediátrica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca: empieza a tener dificultades para respirar y su tono azulado -cianosis- delata que su sangre no recibe el oxígeno que necesita. El equipo de UCI detecta un soplo cardíaco que servirá para establecer un diagnóstico nada halagüeño: el pequeño sufre un drenaje venoso pulmonar anómalo total, es decir, las venas pulmonares drenan en la aurícula derecha, cuando en condiciones normales deberían hacerlo en la izquierda. Esta situación provoca una sobrecarga el la parte derecha del corazón, provocando una grave insuficiencia cardíaca. Álvaro empeora. El tratamiento farmacológico logra estabilizarlo, pero su vida pasa por la intervención quirúrgica con carácter de urgencia.

La intervención es un éxito, si bien el tórax del bebé permanecerá abierto para cerrarse 48 horas después en la propia Unidad de Cuidados Intensivos.

LENTA MEJORÍA

Poco a poco, Álvaro mejora. La vigilancia durante los primeros días se extrema, ya que, “el postoperatorio de este tipo de cirugías en el período neonatal puede presentar serias complicaciones como arritmias, insuficiencia cardíaca, infecciones, hemorragias, etc.”, explica el Dr. Rafael Montero. “Para conseguir un buen resultado con este tipo de cirugías”, añade el Dr. Montero, “uno de los pilares fundamentales es la nutrición por lo que nuestro Servicio de Gastroenterología y Nutrición infantil se encargó de supervisar la alimentación y así completar los cuidados necesarios para obtener un buen resultado”.

Los esfuerzos se ven recompensados y la historia de Álvaro va dibujando un final feliz. El protocolo de la unidad permite que sus papás le acompañen las 24 horas del día. Sin duda, la carga afectiva de sentirse arropado por ellos irá dando fuerzas al pequeño.

A CASA POR FIN

Veintisiete días después de su ingreso, Álvaro pudo, para alegría y orgullo del equipo médico que le atendió, abandonar el hospital.

“El éxito obtenido con esta cirugía”, afirma convencido Rafael Montero, “se debe al personal altamente cualificado (enfermeros, neonatólogos, cardiólogo, cirujano cardíaco, etc…) que ha estado las 24 horas del día volcado en los cuidados del niño”.

LOS CUIDADOS MÁS ESPECIALIZADOS

“El bebé sufre una grave cardiopatía congénita, debe ser tratado de inmediato”. La alarma se dispara ante semejante diagnóstico en un bebé de apenas horas de vida. El impacto emocional que sufren los padres viene a trasladar toda responsabilidad al equipo de neonatología del centro hospitalario: la vida del recién nacido queda en manos de la pericia de un buen cirujano y la profesionalidad de la UCI Pediátrica.

Desde su puesta en funcionamiento en marzo de 2007, la UCI Pediátrica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca ha conseguido dar un final feliz a historias que se presentaban con un desenlace complicado.

Entre sus logros más recientes, otro caso de cardiopatía congénita como culpable de una situación de alto riesgo: el equipo de UCI Pediátrica atendió a una niña de cuatro años que sufría una disfunción del tracto de salida del ventrículo derecho, situación que desencadena un flujo anómalo entre el ventrículo derecho y los pulmones. Fue la primera vez en España que un centro privado atendía un caso de estas características.

El caso de María fue otra de las historias con final feliz que llena de satisfacción al equipo de UCI Pediátrica del centro Nisa en Madrid. Un crecimiento intrauterino retrasado severo y una alteración de los flujos venosos a nivel umbilical obligaron a que la pequeña naciera con una edad gestacional de apenas 27 semanas y un peso de 520 gramos. La atención exhaustiva desde las primeras horas de vida resultaría, como en todos los grandes prematuros, determinante para la vida de la recién nacida.

María permaneció ingresada en la UCI Pediátrica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca casi cuatro meses. La profesionalidad de su equipo logró que, pese a nacer con una edad gestacional de difícil viabilidad, María no sólo ganara su primera lucha por la vida, sino que lo hiciera sin padecer daños sensoriales ni secuelas neurológicas.