Poner en forma el corazón

01/02/2010

Un aviso. Así lo viven quienes lo superan. La vida tras un infarto de miocardio puede llenarse de miedo, de preocupación ante la repetición del episodio cardiovascular. La rehabilitación cardíaca logra, no sólo recuperar la capacidad física, sino también el estado anímico que permita recuperar una vida normal.

CorazónCerca del 40% de los enfermos que logran llegar al hospital vivos tras un infarto de miocardio fallece durante el primer mes, tres de cada diez lo hará en el transcurso de un año.

Dirigida a quienes han padecido un infarto de miocardio, angina de pecho, insuficiencia cardíaca congestiva, arritmias, son portadores de marcapasos o han pasado por un trasplante cardíaco, la rehabilitación cardíaca es un conjunto de actividades dirigidas a conseguir la mejor condición física, psicológica y social posible para que los pacientes se reintegren a una vida normal. Todo esto se consigue a través de ejercicios aeróbicos dirigidos de cinta y bicicleta, técnicas de relajación, etc. que, conjuntamente con hábitos saludables -dieta exenta de grasas, abstención del tabaco, el alcohol y las cifras de glucosa, principalmente- logran mejorar la capacidad funcional, reducir los síntomas y crear una sensación de bienestar en los pacientes. Se trata, en definitiva, de minimizar los factores de riesgo que puedan derivar en un segundo infarto. “La rehabilitación cardíaca (RHC) se compone de una serie de programas terapéuticos multifactoriales destinados a las personas que han sufrido enfermedades del corazón; su objetivo principal es eliminar todos los factores de riesgo cardiovasculares, para ello educamos al paciente en su nutrición y hábitos de vida”, resume el Dr. Calero, responsable de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca que recientemente ha empezado a funcionar en el Hospital Nisa Sevilla Aljarafe.

La Unidad de Rehabilitación Cardíaca del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe ha sido recientemente puesta en marcha.

La Unidad de Rehabilitación Cardíaca del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe ha sido recientemente puesta en marcha.

MINIMIZAR FACTORES DE RIESGO

El ejercicio físico está indicado en pacientes que necesiten mejorar su capacidad frente al esfuerzo, es decir, en pacientes que han sufrido un infarto de miocardio o se han sometido a un bypass o a una angioplastia. Cabe hacer especial hincapié en la importancia de que el entrenamiento físico no se realice en cualquier centro deportivo o gimnasio y sí en unidades de rehabilitación cardíaca especialmente dirigidas al paciente de riesgo cardiovasular que cuentan con desfibriladores, además de revisiones protocolizadas para cada paciente antes de comenzar el entrenamiento y programas personalizados en función de las necesidades y capacidad de cada paciente. En este sentido, el Dr. Calero aclara que “todos los pacientes empiezan a desarrollar tareas de ejercicio físico de forma básica, tanto a nivel de movilidad y tonificación muscular generalizada como a nivel de mejora de su condición física por medio de bicicletas y cintas rodantes”. El programa avanza de acuerdo con la progresión del paciente de forma que, al acabar el programa, explica el Dr. Calero, “el paciente conoce exactamente cuáles son sus limitaciones físicas y cuál es la intensidad de ejercicio que tiene que realizar en el futuro”.

En relación con la idoneidad de acudir a unidades de rehabilitación cardíaca para realizar ejercicio físico tras un episodio cardiovascular, cabe añadir que, a diferencia de los centros deportivos convencionales, éstas cuentan con un nutrido equipo de profesionales -cardiólogos, médicos del deporte, enfermeros, fisioterapeutas, endocrinólogos, psicólogos, etc.- que velan en todo momento por la seguridad del paciente durante el entrenamiento. En el caso de las unidades de rehabilitación cardíaca que actualmente funcionan en hospitales de Nisa, éstas cuentan además con el valor añadido de encontrarse en un centro hospitalario, con Unidad de Cuidados Intensivos, Urgencias o cualquier otro servicio que en un determinado momento se precise.

Los doctores Antonio Castro (Cardiólogo) y Dr. Tomás Calero (Medicina Deportiva), forman, junto con Caridad Caro (DUE) el equipo de Rehabilitación Cardíaca del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe.

Los doctores Antonio Castro (Cardiólogo) y Dr. Tomás Calero (Medicina Deportiva), forman, junto con Caridad Caro (DUE) el equipo de Rehabilitación Cardíaca del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe.

BENEFICIOS DE POR VIDA

Los beneficios de la RHC son, siempre y cuando vayan acompañados de hábitos higiénico saludables, indiscutibles: descenso de lípidos en sangre, mayor capacidad funcional -mejora la capacidad para el esfuerzo del corazón-, descensos notables de peso y tensión arterial, de las cifras de glucosa, mejor tolerancia al stress, y a largo plazo menos reinfartos, logrando una mejor calidad de vida. El resultado se resume en un nada desdeñable control de los factores de riesgo de la patología cardiovascular. “Tras los últimos estudios publicados en diferentes revistas cardiológicas, se observa que tras diez años de control los pacientes que han seguido los programas de rehabilitación y han continuado con su práctica tras su finalización, reducen el riesgo de desarrollar un nuevo episodio de lesión cardíaca en tres cuartas partes, frente a quienes no acuden a RHC”, afirma el Dr. Calero.

En Europa, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte. Más de cuatro millones de europeos muere cada año por una mala salud cardiovascular. Incomprensiblemente, pese a lo alarmante de estas cifras, y teniendo en cuenta que la RHC se ocupa exclusivamente de enfermos que ya han pasado por un infarto o por una cirugía de bypass aorto-coronario, sigue sorprendiendo que en España sólo el cinco por cien de estos pacientes se someta a un programa de rehabilitación cardíaca. La media europea es cinco veces superior.

CUATRO MILLONES DE MUERTOS

Según datos de la Federación Mundial del Corazón, las enfermedades cardiovasculares y los infartos causan 17,5 millones de muertes al año, tantas como el resultado de sumar las provocadas por el SIDA, la tuberculosis, la malaria, la diabetes, el cáncer y las patologías respiratorias crónicas.

Las enfermedades cardiovasculares producen en Europa 4,3 millones de fallecimientos. Aproximadamente dos millones de esas muertes se producen en los países de la Unión Europea: las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la Unión Europea.

Los hombres son el grupo de población más afectado en España: los de regiones como Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura, Baleares y Canarias presentan cifras de fallecimientos equivalentes a las naciones europeas consideradas de mayor riesgo. Tres de cada diez muertes que se producen en la población femenina española están directamente relacionadas con la salud cardiovascular.