la mirada de Llorenç
La mirada de Llorenç
Llorenç Martínez es periodista. En 2008 sufrió un Ictus.
Hoy, gracias a la Fundación Hospitales Nisa forma parte del Departamento de Comunicación de Nisa.

«El destino nos ha desafiado, pero nosotros le hemos devuelto el desafío»

20/05/2016 


Arantxa_GarreArantxa Garre
(Torre-Pacheco, Murcia, 1981) sufrió un terrible accidente cuando un coche la atropelló causándole un traumatismo craneoencefálico. Aterrizó en el Hospital Nisa Valencia al Mar sin comprender lo que había sucedido, pero fue asimilando que no podía hundirse sin luchar. En su progresión ha alcanzado con voluntad acabar la carrera de Telecomunicaciones, se ha casado y reflexiona sobre los muchos ex pacientes que no pueden trabajar por algún tipo de incapacidad laboral: «Tenemos que demostrar que podemos hacerlo».

¿Cómo era tu vida antes de que sufrieras el traumatismo craneoencefálico?

Mi vida antes de sufrir el accidente se desarrollaba en un marco lleno de normalidad para una persona de mi edad. Iba a diario a trabajar en una empresa de Tecnologías de la Información que hay en el Puerto de Valencia, intentaba compaginar mis tareas domésticas y el trabajo con formación extra para mejorar mi currículum vitae, pero sobre todo sacaba tiempo para poder presentar mi proyecto final de carrera necesario para obtener el título de Ingeniera Superior en Telecomunicaciones.

¿Qué sucedió cuando tuviste el accidente?

El 17 de febrero de 2012 cruzaba la Avenida Campanar para coger un autobús, que me llevaba diariamente al trabajo, cuando fui atropellada por un turismo. Me ingresaron en el Hospital La Fe con pronóstico muy crítico, tanto por las lesiones físicas del impacto como por los traumatismos craneales. Estuve en coma inducido mes y medio, y cuando empezaron a retirarme el pentotal sódico tardé diez días en empezar a reaccionar. Tras dos semanas completamente despierta, me trasladaron al Hospital Nisa Valencia al Mar.

¿No estabas consciente en los días críticos?

No recuerdo nada del día de mi accidente y todo lo que sé me lo han contado las personas que lo vivieron conmigo. Tengo unos vacíos enormes de memoria antes y después del atropello. El primer recuerdo que tengo es el de ir en ambulancia y de llegar a una habitación. Ahora sé que fue el desplazamiento hacia el Hospital Nisa Valencia al Mar.

¿Conocías el Hospital Nisa Valencia al Mar?

En mi vida había oído el nombre de este hospital, pero sobre todo desconocía el término Daño Cerebral Adquirido. Cuando oía algo relacionado con una fractura craneal solía pensar que era una herida normal, que se curaba y poco más. Después de mi rehabilitación he tenido que tomar consciencia de que aquel día se me fracturó la protección del elemento más importante de nuestra vida y descubres todo lo que hacemos a diario sin darle importancia. Los rehabilitadores dicen que al comienzo de tu rehabilitación te resultó muy dura, sin comprender nada de lo que te ocurría. Supongo que todos los comienzos son difíciles, pero lo son más si no eres consciente y piensas que a ti no te ha pasado nada. No te preguntas el motivo por el que tu madre te está ayudando a comer, sino que porqué no está trabajando. Como nadie te da las respuestas que quieres oír, reaccionas de forma desproporcionada.

¿Qué aprendías dentro de fisioterapia, terapia cognitiva y terapia ocupacional?

Mi rehabilitación fue dura porque empecé de cero. Todos los días venía una persona a asearme, se coordinaba también con los fisioterapeutas que trataban de fortalecer mi cuerpo con mucho esfuerzo porque yo era muy terca ya que iba cómoda en mi silla de ruedas y seguía creyendo que estaba perfecta. Una parte muy dura fue la rehabilitación cognitiva. Me di cuenta que me ponían una suma simple y me costaba, y luego una multiplicación y no sabía las tablas. Asimilar eso puede hundirte y tirar la toalla, pero me obligó a intentar superarlo. Empecé a ser más consciente, a ir andando a todos sitios, realizar acciones más complejas, como comprar con mis compañeros de terapia o copiar receta de cocina.

¿Fue fundamental el apoyo de tu familia en momentos difíciles?

El apoyo de mi novio, Salva -nos casamos en 2013, después del accidente-, de mi familia y de mis amigos fue fundamental. Todos modificaron su vida por mí y la adecuaron a mis necesidades. Aceptaron que, a pesar de que a ellos les movía la amistad y el amor, son los especialistas los que tienen conocimiento y experiencia y hay que escucharlos. La familia y los amigos representan la fuerza necesaria para soportar los momentos difíciles. Es un trabajo conjunto.

¿Cuándo te fuiste definitivamente de alta? ¿Continúas en contacto con los ex pacientes y rehabilitadores?

Me dieron el alta catorce meses después de estar en el Hospital Nisa Valencia al Mar, es decir, dieciséis meses después de tener el accidente. Me encuentro con los compañeros cuando se celebra el Día del Daño Cerebral. La felicidad siempre nos invade, hay abrazos efusivos y comentarios graciosos que recuerdan nuestra época juntos. A los rehabilitadores también los veo en ese día y es muy reconfortante ver su cara de felicidad recordando cuando nos guiaron y acompañaron en el arduo camino.

¿Qué les dirías a los enfermos que están en pleno proceso rehabilitador?

La verdad es que padecer daño cerebral adquirido es casi un desafío al destino. Te sientes triste y desgraciada, ya que has padecido la peor lesión posible sin haberlo pedido, pero lo bueno es que estás viva.

¿Qué problema hay si ahora tienes que hacer todo esto de otra forma?

Veo que tenemos una segunda oportunidad para moldear nuestra vida. El destino nos ha desafiado, pero le hemos devuelto el desafío nosotros a él: si no puedo andar segura, que alguien me lleve; si no puedo hablar, podré escribir…

¿Cuándo te decidiste a acabar telecomunicaciones?

Para poder presentar el proyecto tenía que aprobar la última asignatura de mi carrera. Dos de mis amigos y compañeros de carrera me ayudaron mucho contactando con el profesor de esa asignatura. Como aún estaba ingresada, dicho profesor fue a verme y tomó la decisión de examinarme paso a paso y por temas. Tardé cuatro meses, pero al final aprobé. Lo mejor es que tuve que trabajar memoria, atención, concentración, expresión… y estoy muy contenta.

¿Estás perfectamente recuperada o existen secuelas?

No sé si llamarlas secuelas porque no son muy malas. Tengo miedo injustificable a situaciones nuevas y rechazo actos sociales típicos, suelo saturarme mucho cuando estoy con gente y hablan todos al mismo tiempo, intento seguirlos pero no puedo. Otra cosa que me cuesta es interactuar con la tecnología, detesto la televisión y apenas escucho la radio, el ordenador y el móvil los tengo pero no los aprovecho.

¿Te gustaría trabajar algún día?

Cuando se me asignó la incapacidad laboral como ingeniera de telecomunicaciones me sentó muy mal, porque creía que era un error. Tardé mucho en aceptarlo. En la actualidad mi actitud ha cambiado, reconozco que no se equivocaron e hicieron bien dándome un respaldo económico para seguir evolucionando. Mi forma de hacer rehabilitación es intentar afrontar las situaciones que me agobiaban, no salgo muy bien parada de ello, pero siempre me digo que mañana será mejor que hoy y sigo adelante. Con esta actitud, ahora soy más partidaria de que se me revise y se me cambie el grado si es preciso en ese momento.