“Si no fuera por las enfermeras de planta, Brianna no estaría hoy con nosotras”

hernia_de_Bochdalek03/07/2017

El diafragma no cierra bien en los bebés que nacen con hernia de Bochdalek. Se trata de una grave alteración congénita incompatible con la vida. Su diagnóstico y tratamiento inmediato son determinantes.

Brianna nació en el Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre. El parto fue largo. Sin embargo, todo parecía haber ido bien cuando, finalmente, la pequeña nació. Tanto fue así, que madre e hija subieron a la planta de maternidad juntas. “A las pocas horas, recuerda Ana”, abuela de Brianna, “entró la enfermera de planta. La miró y vio algo que no le gustó”. Enfermera y supervisora de planta volvieron y comprobaron que la pequeña respiraba con dificultad, “tenía aleteo nasal y mala coloración”.

A partir de ahí, el escenario cambió. La pequeña fue trasladada de inmediato a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica y Neonatal. Confirmado el diagnóstico de hernia de Bochdalek, se programó una intervención quirúrgica con carácter de urgencia.

ÓRGANOS DESPLAZADOS

En los bebés que nacen con hernia de Bochdalek, “el diafragma (que separa cavidad abdominal y torácica) izquierdo está abierto en toda su longitud por la cara posterior”, explica el Dr. José Sancho Miñana, cirujano pediátrico del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre. “Existe una presión negativa del tórax, pero con el primer llanto del bebé, el intestino se desplaza hacia la cavidad torácica”. En un porcentaje importante de casos, otros órganos como el páncreas, el bazo o parte del hígado, que en situación normal se ubican en la cavidad abdominal, invaden también la zona torácica.

Esta ubicación anómala de órganos comprime el pulmón izquierdo y desplaza el corazón -hacia la derecha- que a su vez comprime el pulmón derecho. La solución, afirma el Dr. Sancho, pasa por “una incisión subcostal -por debajo de la costilla- izquierda que permita reubicar todos los órganos desplazados”.

infografía qué les pasa a los bebés que sufren hernia de bochdalek

CIRUGÍA DE RIESGO

Los riesgos de una intervención de estas características son muchos. El primero de ellos tratar de meter órganos en una cavidad que, por la alteración sufrida, no preserve el espacio en principio necesario para alojar los órganos que debiera. “Cuando reubicamos todo aquello que se ha desplazado, corremos el riesgo de aplastar venas y que se produzca una estasis venosa de retorno en las piernas o una obstrucción intestinal”.

Otro punto de riesgo son los pulmones. Un pulmón afectado por la hernia de Bochdalek no ha ocupado el espacio que debería. Tras la cirugía, al hincharse para ocupar la superficie de un pulmón sano, “puede producirse un neumotórax”.

BRIANNA

La Dra. Ana López, cirujana pediátrica, pasó cuatro horas en los quirófanos del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre poniendo orden en el caos que reinaba en el diminuto cuerpo de Brianna. “He visto muchas hernias de Bochdalek, pero esta era especialmente grave”, afirma la Dra. López. “El páncreas estaba en el tórax, con el riesgo de sufrir una insuficiencia pancreática que eso supone; el estómago tenía una estructura anómala muy acusada y estaba en la pelvis y el pulmón derecho estaba profundamente aplastado por el corazón”.

Las abuelas de Brianna recuerdan la claridad con la que la Dra. López les explicó la complejidad de la intervención. Afortunadamente, la cirugía se resolvió bien.

CUIDADOS EN UCI

La atención en UCI de los bebés que nacen con una hernia de Bochdalek es fundamental. Tanto durante las horas de espera hasta que son intervenidos como después de la operación. “Son niños con alto riesgo de entrar en parada cardiorrespiratoria porque el intestino o el corazón les está oprimiendo el pulmón”, explica Bea Asensio, enfermera de la UCI Pediátrica y Neonatal del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre. Afortunadamente, explica su compañera María Tomás, “Brianna empezó a recuperar el tránsito y a ganar peso, señal evidente de que la intervención había salido bien”.

Las correcciones de hernia de Bochdalek tienen un 50% de posibilidades de resolverse con éxito. En este sentido, matiza la Dra. López, “cuando la intervención sale bien, la hernia de Bochdalek no tiene por qué tener consecuencias”. O sale bien, o sale mal.

En 1995, se intervino la primera hernia de Bochdalek en el Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre por el Dr. José Sancho Miñana. Desde entonces, todas las intervenciones que se han realizado en este centro para corregir el problema se han saldado con éxito.

ENFERMERAS DE PLANTA

“Si no fuera por las enfermeras de la planta de maternidad del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre, Brianna no estaría hoy con nosotras”, afirman convencidas las abuelas de Brianna mientras la pequeña descansa en brazos de Alexandra, su madre.

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