El ejercicio físico es capaz de activar genes saludables e inhibir la función de los menos saludables

ejercicio físico31/1/2019

Según el responsable de la Unidad de Salud Deportiva del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre de Valencia, Dr. Darío Sanmiguel, “ningún fármaco alcanza los beneficios del ejercicio físico; pero es más, el ejercicio puede actuar a nivel genético, reprogramando nuestros genes para mejorar su expresión”.

Sanmiguel, cardiólogo y corredor de ultradistancia, apoya sus afirmaciones en un estudio de la Universidad de Lund (Suecia). El estudio – que lleva por nombre “A six months exercise intervention influences the genome-wide DNA methylation pattern in human adipose tissue”- ha sido liderado por Charlotte Ling, del Centro para la Diabetes de dicha universidad.

El estilo de vida actúa en la genética

Si bien es cierto que la herencia genética no se puede modificar, los genes se vinculan a “grupos metilo” que son los que condicionan la expresión genética, es decir:, la activación y desactivación de los mismos. El estudio de los factores que pueden influir en estos procesos de activación e inhibición de genes, y que guardan una relación directa con el estilo de vida constituye una ciencia en auge y se llama epigenética. En el estudio en cuestión los investigadores estudiaron que sucedía con los grupos metilos en las células grasas en 23 hombres alrededor de 35 años sanos y con un ligero sobrepeso que no habían mantenido ninguna actividad física, tras asistir regularmente a clases de spinning y aerobic por un período de 6 meses. Según la epigenética, la dieta, el estrés, el sedentarismo son factores capaces de actuar en la expresión de nuestros genes. En este sentido, según el Dr. Sanmiguel, “nuestro estilo de vida marca el 50% de lo que vivimos, tanto en calidad como en cantidad”.

El estudio liderado desde la Universidad de Lund desvela una modificación muy a corto plazo en los genes que afectan a la acumulación de grasa. Al realizar ejercicio, las células musculares reaccionan muy rápido, con modificaciones epigenéticas en el ADN para producir más masa muscular. Que el ejercicio aumenta el consumo de azúcares y grasas no supone una novedad, pero sí el descubrir que las modificaciones epigenéticas se producen antes de los cambios metabólicos que permiten “quemar” más azúcares y grasas. El razonamiento es sencillo: cuanto más se ejercita una habilidad, más destreza se adquiere en detrimento de otras. En este caso, “de otros” genes involucrados en procesos no beneficiosos para la salud, por ejemplo, señala el Dr. Sanmiguel, “los genes relacionados con la degeneración celular, que gracias al ejercicio se inhiben”.

El descubrimiento ha abierto el camino a un posible margen de actuación en la inhibición de genes relacionados con la diabetes tipo 2 o la obesidad. Respecto a esta patología, el doctor Juan Caro, endocrino del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo de Valencia, subraya que “la diabetes de tipo II es asintomática y se da principalmente en sujetos obesos de mayor edad y habitualmente acompañado de otras enfermedades como hipertensión arterial, colesterol y elevado riesgo cardiovascular. Por eso, requiere de la pérdida de peso para que evolucione mejor, y las medidas higiénico-dietéticas son claves para el manejo de la enfermedad

Beneficios en el cerebro

Respecto a los beneficios que el cerebro recibe gracias al ejercicio físico, Sanmiguel destacó que la ya consabida oxigenación de las células cerebrales que se produce con el ejercicio, favorece a su vez “nuevas conexiones intercelulares, mejora la memoria y la atención, lo que sin duda es muy interesante tanto en la prevención de demencias como en el rendimiento escolar de los más pequeños”.

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