El estrés puede agudizar problemas de caída de pelo

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06/07/2016

La relación entre genética y alopecia es de sobra conocida. Sin embargo, la caída de pelo no siempre obedece a esta condición heredada. El estrés puede estar detrás de brotes de caída de pelo.

Inmunológicos, vasculares, psicológicos… son muchos los factores que se suman al genético como causa de la caída de cabello hasta desembocar en una alopecia.

De entre los distintos tipos de alopecia, la alopecia areata se distingue por no producir cicatrices. “El folículo piloso no se daña, por lo que el tejido no cicatriza y es posible volver a recuperar el pelo”, aclara el Dr. Vicent Alonso, responsable de Nisa Capilar (en el Hospital Nisa 9 de Octubre).

La alopecia areata puede afectar a una zona delimitada o a todas las zonas del cuerpo provistas de pelo. En ocasiones, puede afectar a una zona del cuero cabelludo, limitada por pelo sano, e ir extendiéndose hasta afectar a todo el cuero cabelludo. O afectar a distintas zonas bien marcadas, que ofrecen un aspecto como de “bocados” sin pelo.

ORIGEN DESCONOCIDO

Las causas de la alopecia areata son desconocidas, si bien es cierto que todos los estudios apuntan a una naturaleza multifactorial, de la que podría formar parte los cuadros de estrés y ansiedad. “El estrés puede estar detrás de brotes de caída de pelo, así como la ansiedad o la depresión”, explica el Dr. Alonso.

RECUPERAR EL PELO

La evolución de la alopecia areata es impredecible. “Resulta muy complicarlo anticipar a un paciente con alopecia areata cuál será su evolución”.

La buena noticia está en su pronóstico: “en líneas generales y según datos estadísticos, uno de cada dos casos se salda con la repoblación de cabello dentro del primer año de presentación sin tratamiento”.

La eficacia del tratamiento de la alopecia areata pasa por un diagnóstico preciso.

“Las opciones son progresivas, es decir, se comienza con tratamientos poco invasivos, con menos efectos secundarios”, explica el Dr. Alonso. En este sentido, la línea terapéutica más habitual apunta a la elección de tratamientos tópicos en una primera fase, para recurrir a opciones sistémicas -actúan desde el interior por vía oral o inyecciones- en caso de no funcionar los primeros.

“Podemos decir que muchos tratamientos parecen parcialmente eficaces. Sin embargo, no existen algoritmos universales para el tratamiento, que debe individualizarse en cada caso tras una valoración médica del paciente por parte del dermatólogo especialista. Su tratamiento, indiscutiblemente, debe basarse en una buena relación médico-enfermo. Como única regla general deben aplicarse las opciones terapéuticas según la habilidad del dermatólogo y la personalidad y adaptabilidad del paciente”, resume el Dr. Vicent Alonso.

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