¿Es realmente sano el deporte?

DR. JUAN ALBORS BAGA. ESPECIALISTA EN MEDICINA DEPORTIVA
DR. ENRIQUE GASTALDI. ESPECIALISTA EN TRAUMATOLOGÍA DEPORTIVA

Dr. Enrique Gastaldi, traumatólogo en el Hospital Nisa 9 de Octubre

Dr. Enrique Gastaldi, traumatólogo en el Hospital Nisa 9 de Octubre

15/01/2013

Está claro que la práctica de ejercicio físico es beneficiosa en todas las edades de la vida. Mejora la salud y la calidad de vida, y parece que se vive más y en mejor estado.

Sin embargo, no está exenta de riesgos que pueden alterar estos beneficios. Y es que una cuestión muy importante a tener en cuenta es: no es lo mismo la práctica deportiva de mantenimiento, que la práctica deportiva de competición. No podemos decir que la actividad deportiva de alto nivel sea “sana”. Ni se vive más, ni mejor. Desde mi experiencia y la de otros conocemos cómo terminan las articulaciones de algunos atletas.

DEPORTE Y CRECIMIENTO

Esta dicotomía entre competición y deporte como actividad saludable es más importante, si cabe, en los niños. Durante la infancia y adolescencia, el deporte debe formar parte de la educación. En esta época se producen cambios importantes hormonales, antropomórficos y sicológicos. El deporte mejora la fuerza muscular, la coordinación y la disciplina. Se debe orientar como un ejercicio de diversión saludable.

Se deberán atender aspectos físicos como son los estiramientos y aspectos de desarrollo de técnica deportiva. En el adulto deportista, la práctica de ejercicio físico (EF) tiene su máximo desarrollo. Será la época de los deportes de competición. Y es la época de más riesgo de lesión.

Con los años hacemos menos deporte porque tenemos menos tiempo libre. Se van abandonando los deportes de contacto y de equipo (fútbol, basket…) hacia otros de tipo menos agresivo y más individual (padel, tenis, carrera…). Es importante mantener una regularidad, controlar la intensidad y cuidar la preparación física y el peso.

EL EJERCICIO FÍSICO EN PERSONAS MAYORES

En las personas mayores la práctica de EF (ejercicio físico) tendrá como objetivo el mantenimiento y mejora del estado de salud general. Caminar es un ejercicio muy saludable. Usar un calzado confortable y ropa cómoda. Bailar ayuda a la coordinación y al equilibrio. El golf, ejercicios en medio acuático, gimnasia de mantenimiento, etc. son otras actividades a tener en cuenta.

Los beneficios físicos previenen y protegen frente a diversas enfermedades: cardiovasculares (se reconoce que la práctica de una actividad física reduce en un 50% el riesgo de infarto y en un 30% el riesgo de sufrir accidentes vasculares cerebrales). Sobre el aparato locomotor (musculatura, flexibilidad y calcio). Mejora el sistema inmunológico.

Los beneficios sicológicos se deben a que intensifica el bienestar emocional, reduciendo el estrés, la ansiedad y la sensación de depresión.

BENEFICIOS EN LA MUJER

Finalmente, debemos recalcar los beneficios del EF en las mujeres. Recordar que por encima de los 40 años, el 80% de la población femenina tiene hábitos sedentarios. En este sentido ayudará a prevenir problemas de obesidad, diabetes, osteoporosis y artritis. También ayudará durante la fase climatérica y durante el embarazo.

En todos los casos y durante todas las edades el ejercicio físico deberá combinarse con unos buenos hábitos alimenticios.

Y ¿CUÁNTO EJERCICIO?

Este es un tema individual. Cada uno es diferente. Debemos “escuchar a nuestro cuerpo”. El dolor marca un punto de inflexión importante. Nuestro cuerpo nos avisa de que algo va mal. Otro punto es la fatiga. No es aconsejable forzar más.

Deberemos controlar las pulsaciones. Si restamos la edad de cada uno a 220, este sería el número de pulsaciones máximo que no debemos rebasar. Por ejemplo, una persona de 50 años no debiera de sobrepasar las 170 pulsaciones por minuto. El ejercicio en zona aeróbica se situaría entre el 65-75% (es decir, 112-127 pulsaciones). Mantenerlo de 15 a 20 minutos.