la mirada de Llorenç
La mirada de Llorenç
Llorenç Martínez es periodista. En 2008 sufrió un Ictus.
Hoy, gracias a la Fundación Hospitales Nisa forma parte del Departamento de Comunicación de Nisa.

Henry y Àngels

30/01/2015

Hacía un tiempo desapacible, de frío y de viento, un sábado por la noche en el cual apetecía meterse en casa, enchufar la tele y ver una buena película para entrar en calor. Mi amiga Aida tenía una cinta cuyo título supongo que os suena, A propósito de Henry (1991), muy conocida porque el actor protagonista es Harrison Ford.

El argumento se basa en un abogado de éxito, Henry Turner, que además está casado y tiene una hija. Una noche baja a comprar cigarrillos al supermercado, cuando entra y se topa con dos atracadores. Su intento de huir precipita que los cacos le disparen en la cabeza, sufriendo un traumatismo craneoencefálico. Superará el coma, aunque sufrirá secuelas muy graves, como la imposibilidad para hablar y caminar. Pero aún hay más: no se acuerda de su familia, ni de su casa, ni de su trabajo.

Sin embargo, su mujer le lleva a un centro de rehabilitación donde, poco a poco, mejorará su lenguaje, andará y, ya en casa, su hija le enseñará a leer y escribir. Hasta que el bufete donde estaba trabajando antes apuesta por su continuidad, pero Henry no es feliz. Después descubre los chanchullos poco éticos que antes hacía a diestro y siniestro en la abogacía y abandona su profesión definitivamente. Además, descubre que su mujer y él, antes del accidente, estaban distanciados y tenían amantes secretos. Tampoco le importaba lo más mínimo su hija, no le mostraba afecto ni ternura, pero a partir del accidente triunfará el amor entre su familia.

Durante la película me sentí emocionado e identificado por épocas vividas en el Hospital Nisa Aguas Vivas

La verdad es que en la cinta la rehabilitación está concentrada, puesto que Henry se va a su casa en cuestión de veinte minutos de película, mientras que yo estuve cinco años, aunque sé que el filme necesita continuar. Como paciente reconozco que es una película que merece ser visualizada, tanto con el propósito de insuflar ánimos como para dar a conocer a los espectadores la problemática del daño cerebral.

Pero la cuestión es que me recordó a Àngels, una amiga con la que coincidí en el Hospital Nisa Aguas Vivas. Ella estaba trabajando como administrativa en un instituto de Benicarló, cuando empezó a encontrarse mal y a tener fiebre. Su marido, Aurelio, la acompañó al hospital donde entró en coma. Le detectaron un virus que le había infectado la médula y el cerebro. Tras dos meses despertó y la destinaron al Hospital Nisa Aguas Vivas. Ahora está en su pueblo rehabilitándose y los investigadores están llevando a cabo experimentos con Àngels para lograr avances sobre esta enfermedad rara, llamada encefalomielitis diseminada aguda.

Cuando la conocí, la primera impresión que me dio fue de desconcierto general, sentada en silla de ruedas, con la mirada perdida y esa afectividad a flor de piel. Pero desde que empezó la rehabilitación mejoró su estado anímico, mental y físico. Tal vez lo que más me chocó de Àngels fue que, tras su enfermedad, perdió totalmente la memoria, no se acordaba de nada, ni de su familia, ni de sus amigos, ni de su casa, ni de su pueblo, ni de su trabajo y ni, por supuesto, de su marido, que ahora le parecía un extraño. Por eso, medio en broma pero real como la vida misma, nos decía siempre: «Estic festejant amb un xic» (estoy saliendo con un chico), es decir, al despertarse del coma vio a un desconocido, Aurelio, que le contó estupefacto que en realidad estaban casados desde hacía mucho tiempo aunque ella ahora no le reconociera. Su anécdota me pareció maravillosa, pues Àngels se enamoró otra vez de su festejador. Todavía se me pone el vello de punta, como en A propósito de Henry. Aunque la historia de Àngels y Aurelio no era una simple película edulcorada, ésta era de verdad.