Implantes quirúrgicos controlan la presión ocular en casos de glaucoma

01/03/2008

El control de la presión ocular es fundamental para evitar las graves consecuencias que el glaucoma puede desencadenar. Los nuevos implantes quirúrgicos mejoran significativamente el tratamiento de la enfermedad.

Imagen OCT (tomografía de coherencia óptica) con los nuevos espacios que se forman tras la intervención quirúrgica. Las siglas ISB corresponden al espacio subescleral que se crea cuando va filtrando líquido tras la intervención quirúrgica de glaucoma; AC es la cámara anterior del ojo. La cruz señala el implante t-flux y el asterisco la fina membrana que se deja para no perforar completamente. Es interensante observar cómo el líquido pasa del interior del ojo (AC) al espacio subescleral (espacio nuevo tras la cirugía) a través de la membrana y el implante.

Imagen OCT (tomografía de coherencia óptica) con los nuevos espacios que se forman tras la intervención quirúrgica. Las siglas ISB corresponden al espacio subescleral que se crea cuando va filtrando líquido tras la intervención quirúrgica de glaucoma; AC es la cámara anterior del ojo. La cruz señala el implante t-flux y el asterisco la fina membrana que se deja para no perforar completamente. Es interensante observar cómo el líquido pasa del interior del ojo (AC) al espacio subescleral (espacio nuevo tras la cirugía) a través de la membrana y el implante.

El glaucoma es una enfermedad crónica del nervio óptico que se caracteriza por una pérdida progresiva de las fibras que lo componen, lo que lleva a un deterioro del campo de visión del paciente. Se debe a una intolerancia del nervio óptico a la propia presión intraocular, por lo que el tratamiento del glaucoma consiste básicamente en bajar la presión de dentro del ojo.

En torno al glaucoma, existe la falsa creencia de que es una enfermedad que se trata con gotas y no se puede intervenir, lo que, según afirma el Dr. Gonzalo Muñoz, oftalmólogo de Hospitales Nisa, “es radicalmente falso”. “Existen técnicas quirúrgicas muy eficaces para el tratamiento del glaucoma, con las que podemos disminuir la presión intraocular de manera eficaz y mantenida, y sin los problemas que puede ocasionar el tratamiento con gotas, como son incumplimiento y mala tolerancia”. Se estima que un 50% de pacientes con glaucoma no utiliza bien los colirios o se olvida frecuentemente de usarlos. Por otra parte, un porcentaje alto de pacientes presenta intolerancia o efectos secundarios de la medicación como son ojo rojo, sequedad ocular, pigmentación de la piel y crecimiento desmedido de las pestañas, o efectos generales más raros, pero potencialmente más graves.

El tratamiento quirúrgico más moderno del glaucoma consiste en la creación de vías alternativas de drenaje del líquido que se forma en el interior del ojo (humor acuoso), sin penetrar completamente en el globo ocular, para que el descenso de presión sea gradual y no se produzcan complicaciones debidas a un descenso demasiado brusco. Recientemente el Dr. Gonzalo Muñoz ha publicado una modificación de la esclerectomía profunda no perforante colocando un implante sin necesidad de suturas. El T-flux, nombre comercial de este implante, busca el drenaje a un nuevo espacio, denominado espacio supracoroideo.

El objetivo del uso de implantes en esta técnica es ayudar a mantener el espacio creado para que el humor acuoso drene con más facilidad. El implante T-flux (ZEISS) está fabricado en material acrílico hidrofílico no reabsorbible altamente biocompatible, de manera que no es colonizado por células. El implante impide la cicatrización excesiva y promueve la formación de nuevos vasos acuosos. Este implante se ha utilizado clínicamente y ha demostrado su eficacia en numerosos estudios.

La mayor ventaja del implante supracoroideo de T-flux es evitar suturar el implante, paso que suele presentar cierta dificultad si tenemos en cuenta que la capa de esclera que queda por debajo del T-flux es muy fina. Con esta técnica existe acceso directo del humor acuoso al espacio supracoroideo a través del cuerpo del implante, por lo que esta modalidad podría no sólo hacer más fácil la utilización del implante, sino además aumentar la vía uveoescleral de reabsorción de humor acuoso. “En mi experiencia”, explica el Dr. Muñoz, “no he observado ningún caso de desprendimiento coroideo significativo empleando la técnica de implante supracoroideo de T-flux”.

secciones: oftalmología