Intralase: mayores garantías en corrección de miopía, hipermetropía y astigmatismo

01/12/2008

En 2003, el equipo de oftalmólogos del Hospital Nisa Virgen del Consuelo dio un importante paso adelante en las intervenciones de miopía, hipermetropía y astigmatismo. Cinco años después la técnica Intralase sigue considerándose la más avanzada en cirugía refractiva.

Intralase puede trabajar con grosores de córnea menores.

Intralase puede trabajar con grosores de córnea menores.

El Hospital Nisa Virgen del Consuelo fue pionero en Valencia en su utilización. Intralase se presentó como la técnica para la corrección de miopía, hipermetropía y astigmatismo 100% láser, es decir, además de utilizar la tecnología láser para la remodelación interna de la córnea -algo que ya hacía el Lásik, tecnología anterior a Intralase- el láser se utilizaba también para el paso anterior en la intervención: crear una lámina corneal que permite el acceso posterior al interior de la córnea, algo que hasta entonces sólo se lograba mediante cuchillas cortantes.

Cinco años de experiencia han confirmado el abismo que separa Intralase de tecnologías anteriores, fácil de entender al comparar la precisión de un sistema automatizado por láser y la acción de instrumentos manuales de corte.

INTRALASE: SOLO VENTAJAS

Los Dres. Muñoz y Rodríguez fueron los pioneros en la utilización de Intralase en Valencia. La principal ventaja de Intralase, destaca el Dr. Muñoz, es que permite la total personalización del flap según las características particulares de cada ojo. “Intralase permite elegir todos los parámetros del flap (lámina) corneal antes de iniciar la cirugía; el láser va a dibujar precisamente lo que el cirujano quiere y ha programado al principio de la intervención: tamaño o diámetro del flap, espesor o anchura del flap, centrado del flap sobre la pupila, la posición de bisagra o zona de flap que queda unida a la córnea y otros parámetros como el ángulo de la bisagra o el ángulo del borde lateral del flap”.

“Es raro el día de consulta”, apunta el Dr. Muñoz, “que no recibimos la visita de un paciente que ha sido desestimado para cirugía de la miopía por tener una córnea “demasiado delgada”. La razón de rechazar este tipo de ojos en los centros que carecen de Intralase no es otra que la baja capacidad del corte con cuchilla para predecir la profundidad del corte, de manera que ante una córnea delgada, el cirujano no se arriesga a realizar un corte que pueda ser demasiado profundo. Incluso en ojos con córneas de grosor normal, el flap hecho mediante cuchilla puede ser demasiado grueso, lo que limita la cantidad de dioptrías que pueden ser corregidas con seguridad, o puede ser demasiado fino, lo que puede dar lugar a arrugas del flap ante mínimos traumatismos. “Con Intralase”, explica el Dr. Muñoz, “se consiguen flaps de 100 micras y diámetros de 9 mm. que proporcionan: mayor estabilidad y resistencia corneal, mejor respuesta cicatricial con menor riesgo de cicatrización anómala y mínimas molestias en el postoperatorio y recuperación visual rápida”. Esta capacidad de crear flaps de entre 100 y 110 micras permite, por otra parte, optimizar la recolocación del flap, reducir microestrías, dar mayor estabilidad del flap y asegurar la integridad estructural de la córnea.

En la imagen se aprecia grosor uniforme del flap de 90 micras. El flap creado mediante INTRALASE tiene caras paralelas en toda su extensión (mismo grosor en parte central que en parte periférica), lo que le proporciona mayor resistencia mecánica respecto a un flap creado mediante cuchilla.

En la imagen se aprecia grosor uniforme del flap de 90 micras. El flap creado mediante Intralase tiene caras paralelas en toda su extensión (mismo grosor en parte central que en parte periférica), lo que le proporciona mayor resistencia mecánica respecto a un flap creado mediante cuchilla.

En cuanto a la posición de la bisagra o parte de la fina lámina corneal que permanece unida al estroma, Intralase permite ajustarla a las características de cada ojo.

La tendencia más actual es posicionar la bisagra en la parte externa del ojo. Esta posición tiene notables ventajas: crear una bisagra más amplia, dando estabilidad al flap sin sacrificar la zona de ablación, dejar una mayor superficie de lecho estromal para ablacionar, lo que provoca menos halos nocturnos postoperatorios, menor afectación del plexo nervioso corneal que se traduce en menor sequedad ocular en el postoperatorio, menor posibilidad de dislocación traumática o por frotado y mayor zona para la ablación en astigmatismos en contra de la regla e hipermetropías.

secciones: cirugía, oftalmología