La conducción automática no existe

28/8/18

Se acerca el final de agosto y, con él, la operación retorno de más tres millones de personas que, en pocos días, conectarán su “piloto automático” para volver a casa.

Conducir es una de las actividades cotidianas más complejas que realiza el ser humano, ya que realizar una conducción segura implica la puesta en marcha de muchas capacidades físicas/motoras, cognitivas y emocionales.

Aunque, tres de cada cuatro conductores aseguran haber realizado una conducción automática por la que, sin ser conscientes del trayecto, han llegado a su destino, esta falta de conducción atenta y reflexiva no existe.

Desde el Servicio de Neurorrehabilitación de Hospitales Vithas en Valencia y Sevilla aseguran que en realidad lo que llamamos ir “con el piloto automático puesto” es una distracción del conductor por diversos motivos.

Para conducir necesitamos cuerpo y mente al 100%, hacerlo con plan consciencia. Según explica la Dra. Belén Moliner, directora clínica de NEURORHB, Servicio de Neurorrehabilitación de Hospitales Vithas en Valencia y Sevilla, además de las capacidades motoras para manejar los mandos del automóvil, necesitamos ver para percibir el entorno, memoria para recordar las normas de circulación y las señales y agilidad en la velocidad de procesamiento para reaccionar rápido ante un imprevisto.

Además, la Dra. Moliner puntualiza que “para realizar una conducción consciente es importante tener en cuenta tres tipos de atención: la sostenida para mantenerse alerta durante trayectos que pueden ser largos y aburridos, la selectiva para atender a la información relevante para la conducción y la dividida para controlar al mismo tiempo lo que pasa delante de nosotros, las señalizaciones de la carretera, los espejos retrovisores, la marcha adecuada a la velocidad y todo ello mientras conversamos con nuestro copiloto o escuchamos la radio”.

“Al volante- señala Moliner– es importante que seamos plenamente conscientes de nuestro estado psicofísico y emocional para detectar e interpretar correctamente los signos de fatiga o falta de concentración que puedan menguar nuestras capacidades (falta de sueño, consumo de alcohol, psicofármacos…)”.

En general, un tercio de los accidentes mortales ha tenido como factor determinante la conducción distraída o desatenta, más de un 20% la velocidad inadecuada, seguido del cansancio o el sueño, el consumo de alcohol y el de otras drogas. Además, desde NEURORHB recuerdan que las distracciones aparecen como factor concurrente y/o determinante en un 30% de los accidentes con víctimas.

Según el Dr. Joan Ferri, director de NEURORHB, gracias a una mayor concienciación y a mejores medidas de seguridad, año tras año, las cifras recientes ofrecen datos mucho más positivos que reflejan una menor siniestralidad y consecuencias menos graves.

Aunque, según incide el Dr. Ferri, en estas fechas, siempre que se habla de accidentes de tráfico suele hacerse para referirse a las cifras de mortalidad. Cifras que representan solo una parte del grave impacto que suponen los accidentes, que son en la actualidad la causa más frecuente de traumatismo craneoencefálico (TCE) y constituyen aproximadamente el 75% de los casos de daño cerebral adquirido y suelen generar una discapacidad severa, no solo para la persona afectada sino para todo su entorno.

Por este motivo, la Dra. Moliner recomienda para tener una conducción consciente “no estar pendiente del teléfono móvil o el GPS, evitar pensar en las tareas que debemos desarrollar al volver a casa o al trabajo, no darle vueltas a cosas que nos han pasado o a problemas personales que tengamos e intentar mantener constantes todos nuestros tipos de atención durante todo el recorrido”.