La historia de María: una gran prematura que tan sólo pesó 520 grs. al nacer

01/09/2008

Gracias a la profesionalidad del equipo de la UCI Neonatal del Hospital Nisa Pardo de Aravaca, apoyado por la magnífica dotación tecnológica de la unidad, hoy María, tras casi cuatro meses de hospitalización, es un lactante sano sin secuelas ni complicaciones derivadas de su prematuridad.

El equipo de la UCI Neonatal del Hospital Nisa Pardo de Aravaca cuidó a María durante más de tres meses.

El equipo de la UCI Neonatal del Hospital Nisa Pardo de Aravaca cuidó a María durante más de tres meses.

El 18 de Enero nació María. Un crecimiento intrauterino retrasado severo y una alteración de los flujos venosos a nivel umbilical obligaron a que la pequeña naciera con una edad gestacional de 27 semanas y un peso de 520 gramos. Tuvo que ser reanimada en quirófano, y precisó intubación endotraqueal, así como la administración de la primera dosis de surfactante intratraqueal. Después, ingresó en la UCI Neonatal, donde fue atendida en toda momento por el equipo de pediatras, enfermeras y auxiliares dirigido por las Dras. González Ojeda y Alonso Gómez.

ATENCIÓN EXHAUSTIVA EN UCI NEONATAL

La atención exhaustiva desde las primeras horas de vida resultará, como en todos los grandes prematuros, determinante para la vida de la recién nacida. Y así, a las dos horas de vida, se realiza extubación y se inicia ventilación mecánica no invasiva mediante CPAP nasal. En las primeras 24 horas desarrolla de una enfermedad de membrana hialina con evolución posterior a una broncodisplasia pulmonar leve-moderada. A los 43 días de vida se retira la CPAP, precisando posteriormente mínimas concentraciones de oxígeno en forma de gafas nasales.

A las 48 horas de vida inicia un cuadro compatible con enterocolitis necrotizante, que precisa tratamiento antibiótico de amplio espectro, manteniéndose a dieta absoluta durante 6 días, recibiendo nutrición parenteral durante 12 días. Posteriormente inicia nutrición enteral con lactancia materna mediante sonda nasogástrica, bien tolerada, consiguiendo alimentación completa por boca a los 85 días de vida.

Durante su ingreso precisó tratamiento antibiótico en dos ocasiones debido a infección por Cándida parapsillosis y bacteriemia por estafilococo epidermidis.

Ha precisado transfusión de concentrado de hematíes en tres ocasiones debido a anemia con repercusión clínica.

Al nacimiento en la ecografía cerebral se observa hemorragia subependimaria grado I y ventriculomegalia. En controles posteriores dichas alteraciones van desapareciendo hasta la normalidad completa en la actualidad.

Sin secuelas. La pequeña María lleva hoy una vida completamente normal.

Sin secuelas. La pequeña María lleva hoy una vida completamente normal.

SIN DAÑOS SENSORIALES NI SECUELAS NEUROLÓGICAS

Pese a su extremado bajo peso al nacer, María no presenta daños en su capacidad visual ni auditiva. «La revisión oftalmológica con un estudio de fondo de ojo fue normal, sin existir signos de retinopatía de la prematuridad. Los potenciales auditivos de tronco previos al alta también fueron normales», explica la Dra. González Ojeda, de la UCI Neonatal y Pediátrica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca. Los resultados de estas exploraciones supusieron una muy buena noticia, ya que el riesgo de padecer problemas sensoriales auditivos y oftalmológicos aumenta significativamente en bebés con peso al nacer inferior a 1000 gramos. María permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal durante 111 días.

Fue dada de alta con oxigenoterapia domiciliaria que se ha podido retirar al mes del alta. Actualmente acude a revisiones periódicas a las consultas de Pediatría del Hospital Nisa Pardo de Aravaca. Su ganancia ponderoestatural así como el desarrollo psicomotor son adecuados a su edad corregida, sin presentar secuelas ni complicaciones derivadas de su prematuridad.

GRANDES PREMATUROS

Los grandes prematuros constituyen una patología cada vez más frecuente. Su tratamiento y seguimiento requiere la participación de un equipo profesional con un alto grado de especialización en neonatología, así como una infraestructura y equipamiento de última generación.

El número de recién nacidos de peso muy bajo al nacer que sobreviven (peso al nacer menor de 1500 grs.) se ha incrementado en los timos años y se estima actualmente en un 75-84%. Estos neonatos corren un riesgo de presentar más adelante secuelas de la prematuridad, entre las que se incluyen los problemas médicos y del desarrollo. Actualmente los índices de supervivencia también han aumentado hasta un 55% para recién nacidos de peso extremadamente bajo al nacer (peso al nacer menor de 1000 gramos). Estos últimos corren un mayor riesgo de morbilidad a largo plazo.

Entre los problemas médicos más frecuentes en grandes prematuros destacan:

Problemas e infecciones respiratorias: Aproximadamente un 35-46% de los neonatos con peso extremadamente bajo desarrollan displasia broncopulmonar. Los neonatos con displasia corren un riesgo dos veces mayor que los de peso normal al nacer de desarrollar enfermedad reactiva de las vías respiratorias, sobre todo en el contexto de infecciones respiratorias víricas. Con frecuencia requieren oxígeno suplementario en el domicilio, así como tratamiento con broncodilatadores o diuréticos. Los niños que nacen con menos de 1000 gramos tienen 4 veces más probabilidades de ser rehospitalizados durante el primer año de vida que los de peso normal al nacer, con frecuencia por complicaciones de infecciones respiratorias.

Crecimiento: Muchos recién nacidos de menos de 1500 gramos tienen problemas de alimentación y crecimiento. Para optimizarse el crecimiento en ocasiones se requieren unos suplementos calóricos.

Problemas sensoriales:

– Oftalmológicos (los neonatos con retinopatía de la prematuridad grave y desprendimiento de retina corren un riesgo de pérdida significativa de la visión o de ceguera).

– Auditivos. Un 2-11% de los menores de 1500 gramos al nacimiento tiene lugar una pérdida de audición. Es preciso someter a un cribado a todos estos niños en el período neonatal, y de nuevo, al año de edad.

Resultados del desarrollo psicomotor: Los recién nacidos con hemorragia intracraneal corren un mayor riesgo de retraso neuromotor y cognitivo. Es más probable un mal resultado en recién nacidos menores de 1000 gramos que padecieron complicaciones neonatales de gravedad, como broncodisplasia pulmonar, leucomalacia periventricular, hemorragia intraventricular grado 3 o 4 y retinopatía de la prematuridad grave. Aproximadamente en el 88% de los recién nacidos con estas complicaciones se observan resultados neurosensoriales deficitarios a los 18 meses de edad corregida.

La incidencia de parálisis cerebral es del 7-12% en recién nacidos menores de 1500 gramos y del 11-15% en los menores de 1000 gramos.

En cuanto al retraso cognitivo, más del 50% de los menores de 1000 gramos requieren algún tipo de educación especial.

Los problemas conductuales relacionados con la hiperactividad y/o los déficits de atención son más habituales en estos niños.