Leer después de los cincuenta

01/12/2008

Entre los 20 y los 50 años, una vida saludable pasa por huir del sedentarismo y dedicar tiempo al ejercicio físico. A partir de los 55, sin embargo, a la actividad física hay que añadir, inexcusablemente, la mental; es más, ésta última cobra prioridad. Así resume el Dr. Viñuela, neurólogo del Hospital Nisa Sevilla-Aljarafe, la mejor fórmula preventiva frente a la patología degenerativa que, dada la longevidad en alza de las sociedades desarrolladas, apunta a convertirse en una auténtica plaga entre los mayores: el Alzheimer.

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Por envejecimiento cognitivo se entiende ciertas alteraciones en las funciones cerebrales superiores, funciones que afectan a la memoria, el lenguaje, la capacidad de designar a cada cosa por su nombre, etc. Una de sus manifestaciones más crueles es el Alzheimer.

Según el Dr. Viñuelas, “no se sabe con certeza cuándo empieza uno a envejecer, lo que sí sabemos es que las demencias degenerativas, y muy especialmente el Alzheimer, guarda una relación directa con la edad”. Y así, el riesgo a sufrirlas crece casi exponencialmente: entre los mayores de 65, el riesgo a padecer Alzheimer es del 6%, hasta el 25% sube entre los mayores de 85, y pasados los 90 años una de cada dos personas lo padecerá.

HÁBITOS INTELECTUALES DESDE YA

Es ley de vida, uno se hace viejo, no se puede evitar: ni el envejecimiento ni sus consecuencias se pueden parar. Es un razonamiento tan razonable como reduccionista. No se puede luchar contra el paso del tiempo, pero sí se puede volcar esfuerzos por preservar la autonomía y, por tanto, la calidad de vida, hasta edades realmente avanzadas. La explicación es bien sencilla: “toda actividad que estimule positivamente al cerebro es buena en aras a prevenir el Alzheimer u otras demencias degenerativas”, afirma el Dr. Viñuelas. Distintos estudios han demostrado que la mejor forma de prevención es el desarrollo a lo largo de la madurez de hábitos intelectuales como la lectura, jugar al ajedrez, o incluso actividades más lúdicas como acudir a conciertos de música clásica, el cine o el teatro. En este sentido, entre los entendidos cobra especial fuerza la Teoría de la Reserva Cognitiva, según la cual, aquellas personas que a lo largo de su vida han desarrollado hábitos intelectuales -”con una mejor escolarización, más preparados académicamente, con más recursos cognitivos en definitiva” matiza el Dr. Viñuelas- padecerían un menor riesgo de sufrir Alzheimer.

Dr. Viñuela, neurólogo del Hospital Nisa Sevilla-Aljarafe.

Dr. Viñuela, neurólogo del Hospital Nisa Sevilla-Aljarafe.

TERAPIAS COGNITIVAS INDIVIDUALIZADAS

Es importante tener en cuenta que la estimulación intelectual no puede acabar siendo una fuente de frustraciones; es decir, la actividad por la que se apueste debe ser placentera, si no, no será útil, defiende el Dr. Viñuelas. Y así, para quien no ha leído un libro en su vida, o ha encontrado siempre soporífero el teatro, lo mejor es que, pasados los 60, “siga haciendo aquello que siempre ha sabido hacer”, defiende el Dr. Viñuelas.

También se recomienda cautela en el uso de juegos electrónicos centrados en la estimulación intelectual. “No suelen estar individualizados y personalizados según las necesidades de cada persona, y eso puede acabar generando frustración”. En este sentido, en los casos en los que, además de seguir desarrollando las actividades que uno ha practicado durante años, se apueste por terapias cognitivas que ayuden a estimular la capacidad intelectual, los expertos recomiendan que sea un médico neurólogo quien diseñe una terapia que responda a las necesidades de cada paciente.

NO A LA JUBILACIÓN ANTICIPADA

Tienen todo el tiempo del mundo. En una sociedad que corre demasiado y donde el tiempo ha pasado a ser un bien escaso, los jubilados son la envidia de los eternamente estresados. Para los expertos en envejecimiento cognitivo, sin embargo, la realidad es bien distinta. El parón forzoso en la actividad de alguien que, a los 65 años «está en el apogeo de su vida intelectual», afirma el Dr. Viñuela, produce una auténtica debacle cognitiva. Por eso, desde los foros de envejecimiento cognitivo, no sólo se rechaza la jubilación anticipada, sino que se incide en la necesidad de prolongar la edad laboral, sobre todo en trabajos intelectuales, en ara a preservar la calidad de vida de los mayores.

secciones: neurología