Los expertos en sueño no creen justificado el cambio de horario

alteraciones cambio de hora26/10/18

Aumento de la siniestralidad, dificultad de concentración, mayor riesgo de ciertas complicaciones de salud… basado en un supuesto ahorro de energía, y según criterios de mediados del siglo pasado, el cambio horario tiene, según los especialistas del sueño, más inconvenientes que ventajas.

Es cierto que las consecuencias del cambio horario apuntan, en su mayoría, a molestias –cansancio, falta de concentración, migrañas, etc.- más que a alteraciones de salud. Sin embargo, existen estudios (European Review for Medical and Pharmacological Science, New England Journal of Medicine) que relacionan estos ajustes horarios con un incremento de ataques cardíacos que podría estar provocado por la inflamación del endotelio vascular. También con un aumento de la siniestralidad laboral y en carretera. Y si bien los datos no son alarmantes, nada parece indicar que estén justificados por un dudoso ahorro de energía que se establece entre un 0,5 y un 2,5%”, afirma el Dr. Antonio Benetó, responsable de la Unidad del Sueño del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre.

Dificultad de concentración

Los cambios horarios exigen un espacio de tiempo, si bien breve, de adaptación. La capacidad que más se resiente ante el cambio es la cognitiva. Así, los días posteriores al cambio pueden afectar, entre otras, a la concentración o cualquier otra actividad que requiera una mente ágil y despejada. En contrapartida, matiza el Dr. Benetó, “el ritmo cardíaco y el sistema digestivo se adaptan sin consecuencias en cuestión de horas”.

Niños y ancianos, los más afectados

Los niños y niñas y las personas mayores son quienes más acusan las consecuencias de los cambios horarios. Esto es así porque su sistema cronobiológico, que regula los procesos periódicos o cíclicos no funciona a la perfección. “En el caso de los más pequeños, su sistema cronobiológico todavía está en proceso de maduración; por lo tanto no está bien definido, explica el Dr. Benetó. Las personas mayores, en cambio “sufren el deterioro de este sistema, algo que les lleva, además, a dormir menos o despertarse repetidas veces por la noche”.

Anticiparse al cambio horario en aras a hacer una transición más paulatina es la mejor forma de minimizar sus consecuencias. “Ante el cambio de este fin de semana, lo ideal es acostarse en torno a diez minutos más tarde cada día de la semana antes; en primavera funcionaría a la inversa y lo idóneo sería ir adelantando paulativamente la hora de dormir”.

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