Lumbalgia: la pandemia del siglo XXI

PEDRO SOTO FERRANDO. MÉDICO DEL TRABAJO. SERVICIO DE PREVENCIÓN DE HOSPITALES NISA

Dr. Pedro Soto Médico del Trabajo

01/07/2010

DEFINICIÓN

Se entiende por lumbalgia el dolor de espalda localizado entre el límite inferior de las costillas y el límite inferior de las nalgas. Dicho dolor varía en función de las posturas y la actividad física, aunque suele acompañarse de una limitación del movimiento. Igualmente puede irradiarse a otras partes del cuerpo, especialmente a la parte posterior de los miembros inferiores.

En nuestro país se estima que 8 de cada 10 personas van a padecer un dolor lumbar a lo largo de su vida. En la inmensa mayoría de los casos no se trata de una enfermedad grave pero implica un importante deterioro de la calidad de vida del paciente, además de un elevado gasto social.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de una lumbalgia inespecífica consiste en primer lugar en descartar que el dolor sea debido a otras causas como una fractura vertebral, enfermedad sistémica o compresión del nervio raquídeo que requiera valoración quirúrgica. Se basa en una historia clínica en la que se realiza un interrogatorio exhaustivo del paciente y una exploración física ejecutando determinadas maniobras sobre el paciente. En un alto porcentaje de casos, esto será suficiente para un correcto diagnóstico y enfoque terapéutico. Solamente si existieran dudas diagnósticas razonables, se debe recurrir a las pruebas complementarias de diagnóstico por la imagen, neurofisiológicas o análisis de sangre. Estas pruebas tienen un innegable valor para ayudar al diagnóstico, pero deberán hacerse siempre bajo indicación médica, no de forma rutinaria o por exigencia del paciente para su tranquilidad.

Además es necesario subrayar que estas pruebas son una valiosísima ayuda al diagnóstico pero que no “son el diagnóstico”. Deberán ser interpretadas por el médico en el conjunto de datos del paciente. Por ejemplo, el descubrimiento de una hernia discal lumbar en un paciente, no es forzosamente la causa del dolor lumbar: el 30% de la población sana presenta una hernia discal que no le causa ningún problema.

TRATAMIENTO

Por ser un cuadro muy frecuente la lumbalgia aguda inespecífica presenta numerosos posibles tratamientos, pero algunos de ellos carecen de una evidencia científica de beneficio demostrado y por tanto no deben ser prescritos de forma general. Es el caso del reposo absoluto en cama, las tracciones vertebrales, las sesiones de onda corta o ultrasonidos y los corsés o fajas lumbares.

En cambio sí resulta muy beneficiosa una correcta información al paciente sobre las causas de su dolor, la posible evolución y las medidas terapéuticas. Entre éstas cabe destacar el reposo relativo (evitando deportes o actividades físicas extremas) hasta la mejoría del dolor, pero manteniendo al máximo posible la actividad habitual. Del mismo modo debe recomendarse a los 7-10 días, cuando haya cedido el dolor más intenso, comenzar un ejercicio suave como caminar durante un tiempo corto. También es recomendable como complemento de la terapia física la aplicación de calor local en la zona dolorida.

Respecto al tratamiento farmacológico debe hacerse una adecuada prescripción de analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos y miorrelajantes, pero siempre pautados por el médico, evitando siempre el tomarlos “a demanda” según el paciente note más o menos dolor.

Cabe resaltar que la base del tratamiento es una buena relación de confianza y comunicación médico-paciente, eliminando de este modo creencias erróneas sobre el dolor de espalda, acelerando la curación, reduciendo posibles recaídas y haciendo al enfermo partícipe activo del tratamiento.