Más de 350.000 personas en España sufren afasia derivada del ictus

Afasia12/3/2019

Para la rehabilitación de la afasia, explica la Dra. Moliner, existen tres pilares claves. El primero es el estado cognitivo del paciente. Es decir, el nivel atencional, la capacidad de aprendizaje, la memoria, las habilidades ejecutivas… que van a repercutir de forma directa y determinante en la rehabilitación.

El segundo de estos pilares es el estado emocional-conductual de la persona, que va a ser fundamental a lo largo de todo el tratamiento. Alteraciones como la labilidad o inestabilidad emocional, el oposicionismo, la apatía, la falta de iniciativa comunicativa etc. pueden mermar la calidad de la rehabilitación, incluso en personas con afasias menos graves.

Y el último de estos pilares es la comprensión del lenguaje. “Debemos priorizar la rehabilitación de la comprensión del lenguaje por encima de la producción de lenguaje. Cuando la persona produce lenguaje debe saber lo que está produciendo y para ello es necesario que comprenda lo que va a decir”, subraya la especialista de Vithas NeuroRHB.

La familia y un equipo multidisciplinar, claves en rehabilitación óptima

Para llegar a conseguir el mejor resultado, Moliner no duda en hablar de la rehabilitación multidisciplinar del paciente afásico, ya que la afasia es una alteración que limita tanto la actuación verbal de la persona como su dimensión social y psicológica. Además, puntualiza, como en todo daño cerebral, la familia juega un papel esencial en la evolución y rehabilitación del paciente, siendo una fuente de estimulación para la recuperación del lenguaje. Por ello, la orientación, educación y preparación de la familia es muy importante.

Según la directora médico de NeuroRHB, “ésta es una de las causas por la que, en todos nuestros centros, tras valorar al paciente afásico, las logopedas se reúnen periódicamente con los familiares para orientarles sobre su estado y darles las pautas que más pueden beneficiar a su familiar para mejorar la comunicación. Estas pautas son individualizadas y específicas para cada paciente”.

Entre otras, algunas las pautas generales de comunicación que suelen recomendar a los familiares de una persona afásica son:

  • Mantenerse dentro de su línea de visión
  • Mantener un ritmo de habla y un volumen de voz adecuados
  • Hablar de manera tranquila y pausada apoyándonos de gestos
  • Utilizar un lenguaje bien estructurado, usar frases cortas y un vocabulario sencillo
  • Tener paciencia y esperar sus respuestas. Dejar tiempo extra para el procesamiento de la información
  • Prestar más atención a todos los elementos comunicativos de naturaleza no verbal que el paciente pueda transmitirnos
  • Estimular al paciente para que hable o para que se comunique a través de cualquier medio y exprese sus necesidades e ideas
  • Estimular cualquier tipo de comunicación, ya sea hablada, gestual, señalando o dibujando
  • Asegurarnos de que nos ha comprendido y, si no es así, repetir la frase de forma clara y sencilla
  • Intentar no saltar de un tema a otro en la conversación
  • Realizar preguntas de respuesta corta o de si/no
  • Eliminar ruidos y elementos distractores
  • No hablar de él/ella como si no estuviera
  • Evitar tonos paternalistas o sobreprotectores, así como “infantilización”
  • No obligarle a hablar cuando no desee
  • No hablar en su lugar intentando adivinar lo que quiere decir
  • Utilizar sistemas aumentativos y/o alternativos si es beneficioso
  • No interrumpir y corregir continuamente
  • Permitirle errores cuando habla
  • Cuando intente decir algo y se bloquee, no dejarle cometer muchos errores intentando llegar a la palabra buscada. En este caso se le frena, si se sabe la palabra que busca le ofrecemos ayudas y se la diremos enseguid
  • Darle oportunidad para escuchar, aunque se encuentre a solas con la radio o la televisión, por ejemplo

Del ictus se derivan un conjunto de problemas mentales: afasias, síndromes demenciales, heminegligencia, deterioro cognitivo, cambios en la personalidad y alteraciones en la conducta y en la esfera de lo emocional. Una serie de situaciones que, a menudo, son ignoradas en los planes de tratamiento, según Moliner.

Por ello, desde los modelos de intervención más recientes, se considera fundamental tener en cuenta en el trabajo con este tipo de pacientes y sus familias la aparición de algunos de los que pueden ser los síntomas psicológicos más disfuncionales devenidos. Además, el impacto de estos síntomas no se da únicamente en la persona afectada, sino también en su entorno más próximo. Ello se debe a la sobrecarga que puede generar en familiares o cuidadores, pero también en el proceso rehabilitador del propio paciente.