PET-TAC en el cáncer pulmonar

01/10/2007

La tomografía de emisión de positrones-tomografía axial computarizada (PET-TAC) es la técnica más novedosa en el campo del diagnóstico por la imagen. La PET-TAC es una exploración que combina la información anatómica proporcionada por la TAC con la información metabólica obtenida mediante la PET. La posibilidad de obtener ambas informaciones de forma simultánea confiere al PET-TAC un valor añadido de extraordinario interés frente a la utilización de las mismas técnicas por separado.

Tumor y metástasis.  Se observa un gran tumor en el pulmón derecho con un área central de necrosis y una metástasis (señalada con coordenadas) en el pulmón contralateral.

Tumor y metástasis. Se observa un gran tumor en el pulmón derecho con un área central de necrosis y una metástasis (señalada con coordenadas) en el pulmón contralateral.

La introducción de la PET-TAC en la práctica clínica ha supuesto un gran avance en el manejo de los pacientes oncológicos. Las principales indicaciones de esta exploración en los pacientes con cáncer de pulmón, son las siguientes: identificar el tumor, conocer su extensión, planificar la radioterapia, valorar la respuesta al tratamiento y descartar la posible recurrencia.

IDENTIFICAR EL TUMOR

La observación de la existencia de un nódulo pulmonar en una exploración radiológica es un hecho relativamente frecuente. Dado que en muchas ocasiones estos nódulos son benignos, se precisa disponer de una técnica que pueda confirmar o descartar su posible malignidad. La PET-TAC nos permite responder a esta duda diagnóstica ya que si dicho nódulo presenta un metabolismo aumentado (PET positivo) es sugestivo de malignidad y si por el contrario el nódulo se muestra ametabólico (PET negativo) la lesión es benigna.

CONOCER SU EXTENSIÓN

Mediante la PET-TAC podemos obtener información acerca de la forma, el tamaño y la situación del tumor y además valorar su posible extensión a los ganglios linfáticos o su propagación fuera del tórax, a otros órganos, es decir, la existencia de metástasis. En función de la extensión del tumor podemos decidir con garantías que tipo de tratamiento precisa el paciente, de forma que se recurre a la cirugía en los estadios más iniciales, reservándose la quimio-radioterapia para los casos más avanzados.

TRATAMIENTO CON RADIOTERAPIA

Cuando se decide realizar un tratamiento con radioterapia hay que identificar con mucha precisión la ubicación de la lesión y sus márgenes, diferenciándola de zonas de vecindad que pueden simular tumor en la TAC. Mediante la PET-TAC podemos obtener esta información, lo que permitirá al radioterapeuta administrar la máxima dosis posible de radiación al tumor, respetando las zonas sanas de alrededor.

VALORAR LA RESPUESTA TERAPÉUTICA

Tras realizar un tratamiento con quimioterapia-radioterapia, la PET-TAC permite conocer su grado de eficacia mediante la comprobación de la desaparición de la actividad metabólica de las lesiones (curación). Aunque esta exploración se realizaba al finalizar el tratamiento, actualmente se está imponiendo como una técnica capaz de valorar muy precozmente la respuesta a una terapia, de forma que si en un determinado paciente se comprueba que no es efectiva, es decir, que persiste la actividad metabólica, podamos modificar el tratamiento sin tener la necesidad de esperar a su finalización.

IDENTIFICAR POSIBLES RECAÍDAS

Cuando se sospecha una posible recaída de la enfermedad, utilizando las técnicas radiológicas convencionales (TAC, RM) es muy difícil diferenciar zonas de fibrosis residual postratamiento de la posible existencia de tumor. La PET-TAC nos permite identificar el tumor (PET positivo) y diferenciarlo de la fibrosis (PET negativo).

El Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Nisa 9 de Octubre fue pionero en la introducción de la PET en la Comunidad Valenciana, al igual que también lo ha sido en la utilización de la PET-TAC que desde hace ya más de dos años se encuentra a la disposición de nuestros pacientes.

CONGRESO NACIONAL DE MEDICINA NUCLEAR

El Dr. Ramón Sopena, del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Nisa 9 de Octubre ha sido designado presidente del Comité Organizador para el próximo Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Nuclear que se celebrará en Valencia en junio de 2008. El Dr. Carlos Martínez, responsable también del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Nisa 9 de Octubre, participará como miembro de dicho comité.

El encuentro, que cada año reúne a centenares de especialistas nacionales y extranjeros, abordará como tema monográfico la utilización de la PET-TAC en la planificación radioterápica y en el control terapéutico de los pacientes oncológicos.

UN DIAGNÓSTICO COMPLICADO

TabacoEl de pulmón es el cáncer que más mata. De los 7,6 millones de personas que cada año mueren por cáncer, 1,3 ha padecido un cáncer de pulmón. En España, cada media hora alguien muere víctima de esta enfermedad.

Las células de este tipo de tumores tienen especial facilidad para desprenderse y propagarse a otros órganos y, así, el 50% de los pacientes padece metástasis en el momento del diagnóstico. El hecho, por otra parte, de que la enfermedad no manifieste síntoma alguno en sus estadios iniciales, complica extraordinariamente el diagnóstico precoz, vital para el éxito en la lucha contra el cáncer de pulmón.

Tos que no cede con tratamiento sintomático, expectoración sanguinolenta, disnea o sensación de falta de aire, dolor torácico, disfonía o cambios en la voz, disfagia o sensación de comida detenida a mitad del tórax o caída repentina de los párpados son algunos de los síntomas que delatan la presencia de un tumor pulmonar.

Cabe destacar que el 90% de los cánceres de pulmón son consecuencia directa del consumo de tabaco. Uno de cada dos fumadores muere como consecuencia de su hábito de fumar y el 50% fallece precozmente (antes de los 65 años). La esperanza de vida de un fumador es entre diez y quince años menor que la de un fumador.

Sin embargo, la relación maldita entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón puede romperse: el riesgo a padecer la enfermedad es el mismo entre no fumadores y ex-fumadores que lleven al menos quince años sin encender un cigarrillo.

Fuente: Asociación Española Contra el Cáncer