Pies de niño: el calzado perfecto

01/10/2010

Calzar a un bebé resulta tanto o más absurdo que regalar a un bosquimano un abrigo de pieles. Simplemente porque, ni uno ni otro, lo necesitan. Esta y otras consideraciones respecto a los pies de los más pequeños suelen pasar incomprensiblemente inadvertidas cuando, en realidad, los pies son uno de los órganos que más evoluciona en la infancia y que, por ello, merece especial atención.

Descalzo. Andar descalzo por terrenos irregulares favorece el correcto desarrollo de la marcha en los niños.

Descalzo. Andar descalzo por terrenos irregulares favorece el correcto desarrollo de la marcha en los niños.

Nadie en su sano juicio saldría a la calle con chubasquero si no es para guarecerse de la lluvia, o llevaría bufanda en un caluroso día de verano. Sin embargo, resulta bastante habitual ver los piececitos de un bebé tapados con un zapato que no va a utilizar, sencillamente porque no anda.

La moda puede explicar las conductas más disparatadas en una lucha entre estética y comodidad. Sin embargo, en el caso del calzado infantil, no debería imponerse nunca, pues puede incidir negativamente en el desarrollo de un órgano en constante evolución en el niño y entorpecer el desarrollo correcto de la marcha.

ZAPATO DE BEBÉ

“Calzar a un bebé, por muy bonito que parezca, es completamente perjudicial ya que la estructura ósea de un niño está compuesta por cartílago, que aún tardará bastantes años en consolidarse completamente. Además los pies presentan un adelanto del sistema sensitivo-sensorial anterior en varios meses a las manos, proporcionando una información táctil y estereoceptiva sobre el entorno del niño midiendo sus espacios, haciendo ya ejercicios de andar y saltar en la propia cuna, esperando al sentido del equilibrio, por esta razón si los cubrimos cuando aún no han desarrollado este sistema sensorial, estamos perjudicando el desarrollo optimo del niño”, explica Javier Ferrer, podólogo del Hospital Nisa Valencia al Mar.

Los pies de los bebes tienen una gran flexibilidad, debido a que los ligamentos y las articulaciones de las piernas y los pies son extremadamente flexibles. “Por eso”, explica Javier Ferrer, “los primeros años, la planta del pie es plana, porque aún no se ha desarrollado el arco plantar”.

Javier Ferrer es podólogo en el Hospital Nisa Valencia al Mar.

Javier Ferrer es podólogo en el Hospital Nisa Valencia al Mar.

CADA EDAD, UN ZAPATO

Los pies de los niños necesitan varios años para adquirir la forma y posición que tendrán cuando sean mayores, casi hasta los cuatro o cinco años, cuando los ligamentos y músculos estén desarrollados. Por lo tanto, elegir un zapato es una tarea de suma importancia, ya que éste además de abrigar y proteger, van a moldear el pie durante sus primeros pasos y posteriormente durante su desarrollo. En este sentido, es importante entender y saber qué zapatos son los idóneos en función de la etapa evolutiva del niño:

  • De 0 hasta que comience a gatear: en esta etapa no se recomienda la utilización de ningún tipo de calzado, ya que nos interesa proteger el pie del frío, por lo tanto si deseamos ponerle algo debe de ser calcetines o patucos.
  • En la fase de gateo, cuando el niño comienza desplazarse deberemos poner un zapato de tejidos nobles que además de protegerle del frío le proteja de posibles golpes. Debe tener protección tanto en la puntera como en el talón. Son zapatos flexibles con suelas blandas de 2-3mm, deberemos vigilar los pies del bebe ya que pondrían aparecer los primeros roces.
  • De 1-1’5 a 3 años: en esta etapa ,el niño empieza a andar, es importante la utilización de calzado con suelas flexibles, que permitan al niño sentir cualquier tipo de terreno, deberá ser preferiblemente con velcro para además favorecer el desarrollo psicomotriz, al poderse atar y desatar el zapato el propio niño.
  • De 4 a 7 años: en esta etapa el pie se ve sometido a mucha actividad y esfuerzos acordes con la edad, por lo que el niño deberá calzar un zapato o zapatilla que le proteja para evitar lesiones e impedir que sufra ninguna patología.
  • De 7 a 14 años: Al comienzo de la etapa el niño empieza a establecer el patrón de marcha adulta, (7 años). Es una etapa difícil, ya que la moda entra fácilmente por los ojos, pero hay que pensar que el pie no esta totalmente desarrollado y que el calzado de moda posiblemente no es el más adecuado.

Calzado perfectoCÓMO ELEGIR EL MEJOR ZAPATO

– En los primeros meses de vida, es un error calzar al bebe; ponerle calcetines o patucos para protegerle del frío.

– Nunca calzar al niño antes de que empiece a andar.

– No usar calzado abotinado, el calzado debe permitir la movilidad del tobillo.

– La suela debe ser lo suficientemente flexible para permitir la movilidad de las articulaciones metatarso falángicas.

– La punta del zapato debe ser ancha y larga, para que puedan mover los dedos libremente.

– Debe ser de materiales transpirables y pieles flexibles, con cierres que sujeten pero no presionen.

– Debe tener siempre mayor longitud que el pie: de 1 a 1,5 centímetros más grande que el dedo más largo. (no más grande, pues provocaría dificultad y cansancio al caminar).

– En la infancia, los zapatos deben cambiarse con frecuencia por otros más apropiados para el tamaño del pie, incluso cada 2-3 meses.

– No debe molestar al usarlo, aunque sea nuevo.

– Si en poco tiempo la suela se desgasta anormalmente, se debe acudir a consulta podológica para realizar un estudio biomecánico y poder descartar posibles trastornos de la marcha.

– Andar descalzo por terreno irregular favorece el desarrollo del niño.

– No usar zapatos con soportes plantares estándard. Si son necesarias plantillas, estas deben realizarse a medida para cada niño, tras la realización de un estudio biomecánico en la clínica podológica.

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