Recuperar una vida sin dolor

El dolor crónico es aquel que se prolonga durante más de 12 horas diarias durante meses

El dolor crónico es aquel que se prolonga durante más de 12 horas diarias durante meses

23/01/2014

“No hay dolor más intenso que el dolor de uno mismo ni más exagerado que el de los demás”. La  cita es de uno de los primeros especialistas en el tratamiento del dolor como enfermedad en sí misma y refleja a la perfección el castigo social y la incomprensión que muchos enfermos de dolor crónico sufren al tratarse, la suya, de una enfermedad poco objetivable y sujeta a arbitrarias escalas populares de fortaleza física.

Pero lo cierto es que el dolor crónico trasciende, con mucho, la afección meramente física. En el Hospital Nisa Sevilla Aljarafe, la Unidad del Dolor que coordina el Dr. Luis Manuel Granados trata de devolver a sus pacientes una vida lejos de la tortura que supone empezar y terminar el día con el dolor a cuestas.

DESESPERACIÓN ANTE EL DOLOR

El grueso de los pacientes que llegan a esta consulta lo hacen tras un periplo interminable por distintos especialistas, lo que supone un deambular dando palos de ciego sin sentido.

¿Cuáles son los errores más comunes que comete alguien con dolor crónico para atajar el problema?

El primer error es un mal diagnóstico del dolor, no sólo de la posible causa del mismo, sino también del tipo de dolor, ya que el tratamiento del dolor va a variar en función del tipo de dolor al que nos enfrentemos. Otro de los grandes errores a la hora de tratar el dolor es la falta de estrategias terapéuticas que hacen al paciente dar vueltas dentro de un círculo vicioso sin dar solución a su problema así como el no aplicar determinadas técnicas intervencionistas a su debido tiempo que pueden proporcionar alivio satisfactorio del dolor sin necesidad de tomar otros fármacos o bien disminuyendo la ingesta de éstos y consecuentemente también sus efectos secundarios.

En este sentido, es de suponer que el punto de partida será la distinción clara del dolor agudo y el dolor crónico…

Efectivamente. La diferencia entre ambos no es una mera cuestión de tiempo. El dolor agudo tiene función de protección biológica (alarma a nivel del tejido lesionado). En general sus mecanismos de producción son bien conocidos, el diagnóstico no es difícil y, con excepciones, el tratamiento médico o quirúrgico es eficaz. Los  síntomas psicológicos son escasos y limitados a una ansiedad leve. En cambio, el dolor crónico no posee una función protectora, y más que un síntoma se puede considerar una enfermedad. Es un dolor persistente que puede perpetuarse por un tiempo prolongado después de una lesión, e incluso, en ausencia de ella. Suele resistirse a los tratamientos y se asocia a importantes síntomas psicológicos, alteraciones físicas, sociales y económicas que dificultan profundamente la vida del paciente. El dolor crónico dura largo tiempo o refleja niveles bajos de alteraciones fundamentales que no explican la presencia y extensión del dolor. El dolor crónico se considera como persistente cuando dura más de doce horas al día y a lo largo de semanas o meses.

¿Existen personas más proclives a sufrir dolor crónico? Y, en este sentido, ¿se puede prevenir o minimizar la posibilidad de padecerlo?

Cuando el dolor tiene un origen osteomuscular, el sobrepeso, los movimientos repetitivos o vibratorios y el sedentarismo constituyen factores de riesgo. El estrés también aumenta la posibilidad de sufrir dolor crónico por un doble mecanismo: puede alterar la percepción del dolor, haciendo más fácil percibirlo. Además, el estrés puede provocar el aumento del tono muscular y facilitar la aparición de contracturas.

En el dolor crónico postoperatorio parece ser que la ansiedad, la depresión, la juventud de un/a paciente y los dolores previos son factores de riesgo asociados a la posibilidad de sufrir dolor crónico después de una intervención quirúrgica.

¿Qué importancia tiene el factor psicológico a la hora de afrontar el problema?

El dolor no cumple siempre una función útil (como señal de alarma) para el individuo; a veces se convierte en el único problema, persistiendo en el tiempo y condicionando la vida del paciente y de los que están a su alrededor. En este caso, el dolor crónico es considerado como un trastorno psicofisiológico en el que el problema fundamental deriva de una adaptación inadecuada del individuo a su medio y que se manifiesta a través de alteraciones fisiológicas, conductuales, cognitivas y emocionales que interactúan entre ellas para generar y/o perpetuar el problema. Debemos tener siempre presente que la experiencia de dolor, además de relacionarse con el daño tisular y la enfermedad física, se relaciona con fenómenos mentales incluyendo depresión, ansiedad y somatización. De este modo, el dolor crónico es el resultado de una compleja y dinámica interacción de sensaciones, cogniciones, conductas y emociones. Por otro lado, son bien conocidos los efectos negativos de los problemas psicopatológicos en los resultados del tratamiento.

¿Se puede “trabajar” el umbral del dolor de una persona?

El umbral del dolor se define como la intensidad mínima de un estímulo que despierta la sensación de dolor. Existen terapias conductuales que ayudan a aumentar el umbral del dolor. Las actividades agradables y la realización de ejercicio aumentan los niveles de serotonina y dopamina, los cuales pueden aumentar el umbral del dolor. El consumo de analgésicos ayuda a reducir la sensación de dolor, al igual que ciertos antidepresivos ayudan a mantener más activa la serotonina en el cerebro.

¿Qué éxito se alcanza con este tratamiento?

Entendemos como “éxito del tratamiento del dolor”  cuando se obtiene un alivio del mismo mayor o igual al 40% (medido mediante escalas de dolor) así como una mejora en la calidad de vida y una reducción en el tratamiento farmacológico que venía realizando. Considerando esta apreciación, de los pacientes que son atendidos en nuestra Unidad del Dolor del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe, en torno al 65-80% consigue aliviar con éxito su dolor.