Recuperar unas piernas sanas y bonitas

01/12/2010

Los embarazos y la carga hormonal propia de la mujer convierten la insuficiencia venosa crónica -o varices- en una patología casi exclusivamente femenina. Su solución pasa por la correcta elección de los distintos tratamientos posibles en aras a evitar o distanciar posibles recidivas (o reapariciones).

Existen tratamientos, quirúrgicos y no quirúrgicos, para acabar con las varices.

Existen tratamientos, quirúrgicos y no quirúrgicos, para acabar con las varices.

La aparición de varices supone en muchos casos una condena para quien las sufre, obligado a agudizar el ingenio para esconder sus piernas.

Sin embargo, las varices van más allá de ser un problema meramente estético. Al cansancio, inflamación o calambres pueden unirse otras complicaciones como la varicoflebitis -o formación de un coágulo de sangre en el interior de la vena varicosa produciendo un dolor importante con un bulto duro, rojo y caliente de la zona- o la varicorragia, que se produce por el sangrado de una variz superficial que ha producido un adelgazamiento tan importante de la piel que la cubría que llega a romperla.

Las varices son dilataciones y elongaciones – o crecimiento longitudinal- de las venas superficiales de las piernas que dan un aspecto abultado y tortuoso de las mismas y que a medida que evolucionan pueden producir complicaciones en la piel como enrojecimientos, picor y aparición de escamas (eczema), manchas oscuras (pigmentaciones), endurecimiento de la piel (celulitis esclerosa) y hasta úlceras dérmicas de complicada cicatrización. A veces se acompañan de varículas o venas superficiales de la piel de escaso tamaño, en forma de abanico o manchas rojizas o azuladas y que generalmente sólo tienen una importancia estética que también pueden mejorar principalmente con tratamiento esclerosante).

FALLO VALVULAR

“Las varices se producen por un fallo de las válvulas que hacen de escalón y fragmentan (o dividen) la presión que existe en las venas superficiales”, explica el Dr. Sánchez Guzmán, especialista en angiología y cirugía vascular del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe. “Esta presión va provocando que las venas se dilaten y que las siguientes válvulas dejen de funcionar haciendo progresar de forma continuada la dilatación (aumento del diámetro) y elongación (aumento de longitud) de las venas que por tanto se hacen tortuosas (se curvan sobre sí mismas) y abultadas (sobresalen su silueta en la piel)”.

El fallo valvular que produce las varices ocurre generalmente por diferentes motivos o causas que se van sumando hasta producir la enfermedad. En este sentido, el factor de riesgo que más peso cobra en la aparición de varices es el genético, circunstancia que sin duda reduce las posibilidades de prevención frente a su aparición.

Los embarazos, la obesidad, el estreñimiento, el uso de ropa ajustada -ligas, calcetines con elástico superior, etc.- o permanecer de pie de forma prolongada podrían favorecer a su vez la insuficiencia venosa crónica.

El Dr. Sánchez Guzmán es especialista en angiología y cirugía vascular del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe.

El Dr. Sánchez Guzmán es especialista en angiología y cirugía vascular del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe.

DIAGNÓSTICO CERTERO

Aunque a simple vista todas las varices pueden parecer iguales, cada paciente tiene un tipo de varices, unas molestias causadas por las mismas y una distribución y origen diferente; por ello es muy importante visitar al especialista en Angiología y Cirugía Vascular que estudiará cada caso y planteará el tratamiento más adecuado en cada momento.

Para ello, el principal instrumento o examen complementario que se utiliza es la ecografía doppler con el cual el explorador valora la imagen y función de las venas superficiales a la vez que descarta patología de las venas profundas.

EL TRATAMIENTO ADECUADO

En cuanto a su tratamiento, existen distintas opciones, si bien cada una de ellas tiene una indicación específica, por lo que resulta determinante establecer un diagnóstico preciso que optimice los resultados del tratamiento escogido.

“Es importante”, apunta el Dr. Sánchez Guzmán, “tener en cuenta que no es mejor o menos peligroso aquel tratamiento que evita el quirófano, al contrario, en caso de cualquier complicación, rara en este tipo de actuaciones, es más seguro estar en un quirófano rodeado de médicos y medios que en una consulta de un médico o a veces aficionado que mediante inyecciones milagrosas o aparatos “sofisticados” prometen un tratamiento rápido, efectivo y sin dolor por un “módico” precio.”

Tratamientos conservadores basados en hábitos saludables, medicamentos venoactivos y medias elásticas, pueden mejorar las molestias, tratamientos esclerosantes cuyo fin es cerrar las venas dilatadas produciendo una inflamación de sus paredes, técnicas quirúrgicas capaces de extraer las venas varicosas y “cerrar” el punto de origen de las varices o tratamientos con láser y radiofrecuencia para caso muy delimitados conforman un amplio abanico de posibilidades de tratamiento que hay que utilizar de forma específica en cada caso.

PREVENCIÓN

Evitar estar de pie de forma prolongada, combatir la obesidad y el estreñimiento, buscar alternativas a los anticonceptivos orales, evitar prendas ajustadas y realizar actividad física -es especialmente recomendable la natación- pueden ayudar a evitar que la insuficiencia venosa crónica evolucione y que se agudicen las molestias.

Sistema circulatorioLA COMPLEJIDAD DEL SISTEMA CIRCULATORIO

El sistema circulatorio está formado por una bomba de presión (el corazón) que divide este sistema en dos circuitos, uno pulmonar que sirve para limpiar la sangre de CO2 y cargarla de O2; y otro periférico que distribuye la sangre oxigenada y cargada de nutrientes por todas las células. El sistema periférico tiene dos sentidos, uno desde el corazón a la periferia -es decir, a todas las células del organismo- que es el sistema arterial, formado por arterias, y otro que lleva la sangre en sentido contrario -hacia el corazón- que es el sistema venoso, formado por las venas. La sangre en las arterias se mueve con gran velocidad y presión debido a que la bomba cardiaca (corazón) ejerce su fuerza directamente sobre ella. Al llegar la sangre a las venas después de pasar por una red de minúsculos conductos llamados capilares (en los que se produce el intercambio de oxigeno, CO2, nutrientes y desechos), la presión y velocidad de la sangre disminuye hasta llegar al corazón. Esto además se complica en los miembros inferiores ya que al estar de pie la sangre debe subir hasta el corazón con gran esfuerzo.

Para que la sangre suba al corazón estando en pie existen una serie de mecanismos que presionan a la misma en su camino ascendente, siendo principalmente la bomba muscular (contracciones musculares que con el ejercicio exprimen la sangre) y la almohadilla venosa plantar (que exprime también la sangre al pisar). Pero es necesario un sistema de “escalones” que impida que la sangre vuelva a bajar una vez que “ha subido un peldaño”, y para ello las venas poseen un sistema valvular por el cual cada varios centímetros existe una válvula que deja que la sangre siga su trayecto ascendente pero que impide que descienda. Cuando estas válvulas que hacen de “escalón” y fragmentan la presión que existe en las venas superficiales fallan, aparecen las varices.