El blog de María José Fraile
El blog de María José Fraile
paciente del servicio de Oncología Radioterápica de Hospitales Nisa y periodista

Rosa unisex

30/01/2015

Me pregunto qué piensan los hombres que padecen cáncer de pecho cuando, en las campañas de sensibilización y divulgación, solo se habla de la enfermedad entre las mujeres. Hasta el lazo, de color rosa, parece dejarles a un lado.

Según los datos que maneja la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) por cada cien casos de cáncer de mama femenino se diagnostica uno masculino, y de ellos, el promedio de edad está entre los 55-70 años. Sin embargo, su baja incidencia se contrapone con su virulencia ya que, como en raras ocasiones a ellos se les anima a auto-explorarse, los diagnósticos entran en los estadios más avanzados, incluidos ganglios axilares afectados, lo que dificulta, ‘a posteriori’, el tratamiento.

El desconocimiento hace que muchos piensen que ese bultito en el pecho o ese dolor en el pezón será más una hinchazón habitual que un carcinoma. Para muchos, supone enfrentarse a la vergüenza de la autoexploración ante el espejo y a la vulneración de su masculinidad. Esto, unido al hecho de no incluirles en las campañas del cáncer de mama nos hace cómplices a todos -a ellos y a nosotros- de esa tardanza en los diagnósticos.

En mi última revisión radioterápica me sorprendieron las caras de extrañeza que nos producían las palabras de un hombre al contarnos su lucha contra su cáncer de pecho, las molestias que sentía y las cremas que se daba para paliar los efectos de la ‘radio’. La naturalidad de este hombre, grandote y campechano, nos hizo sonreír y su actitud positiva se alejaba, al menos en apariencia, de padecer las típicas secuelas, de las que advierten los psico-oncólogos de Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), a las que se enfrentan los hombres con cáncer de pecho como la de sentirse un bicho raro y sufrir asilamiento social. En él, y en el 1% de los hombres que luchan a diario, vemos el color unisex del lazo, y que sólo le colocamos en el lado femenino cuando hablamos de la vida, esa sí, de color rosa.