Ser flexibles con los planes veraniegos y reservar tiempo para la pareja, claves para sobrevivir a las vacaciones

Ana Arechavaleta es psicóloga del Hospital Nisa Rey Don Jaime asegura que durante vacaciones aumentan los divorcios

08/08/2016

“En verano las parejas creen que van a pasar una “luna de miel” porque podrán estar con su pareja las 24 horas del día sin separarse ni un minuto, realizando planes juntos, teniendo más sexo, sin discusiones, en definitiva, un plan que a priori suena encantador… pero la realidad es distinta”. Ana Arechavaleta es psicóloga del Hospital Nisa Rey Don Jaime.

Y es que en vacaciones suelen salir a la luz todos los conflictos que durante el resto del año se encuentran latentes. Debido a la rutina diaria (principalmente por separado), el trabajo, el cuidado de la familia, el cansancio o el estrés por temas laborales, se dejan apartados los conflictos, malentendidos o discusiones conyugales. Es en verano o tras un periodo vacacional largo (tras la Navidad también aumentan el número de casos de divorcio) cuando estos problemas se destapan sin saber cómo solucionarlos desde un principio. Es en este punto donde se comienzan a observar ciertos reproches, acusaciones o malentendidos.

Convivencia de familia. En muchos casos, la convivencia familiar en los meses de verano va más allá de la pareja y los hijos. Los lugares de veraneo a veces son casas familiares de abuelos, en el que conviven primos, tíos, cuñados…

“Cuando vamos a una casa de verano con suegros, padres y cuñados, podemos observar muchos sistemas familiares dentro de un mismo sistema familiar. Cada familia tiene sus normas, manías, pautas, defectos y virtudes y esto hay que respetarlo”, afirma Ana Arechavaleta.

No hay que olvidar que debemos respetar a los demás miembros de la casa y debemos ser respetados. “La pareja es un apoyo fundamental en este hecho porque es la que va a respaldar todas las decisiones, tiene que formar un equipo: estar en el mismo barco y remar en la misma dirección. Si hay algún comportamiento que no nos guste de la pareja, este deber ser tratado en la intimidad y nunca reprochado, simplemente buscar una solución. Asimismo, la pareja debe de aprovechar la presencia de los abuelos o tíos para pasar tiempo a solas en pareja y tener así su propio espacio”

Dispositivos móviles. En los últimos años, la tendencia a utilizar a todas horas dispositivos móviles ha creado la absurda realidad de buscar a toda costa el contacto virtual con otros a costa de reducir el personal con los que tenemos más cerca, comportamiento que se puede evidenciar más en verano.

“Siempre digo que las redes sociales están muy bien para saber sobre tu prima la de Valladolid pero no para saber sobre tu pareja. Cada vez aumentan los casos en consultas que me enseñan o me leen el “whatsapp” para hablarme de una discusión conyugal porque no se atreven a hacerlo cara a cara. Estamos ante el mayor error. La comunicación en pareja no debe discutirse nunca bajo una red social, es una máscara llena de malos entendidos y con tonos figurados bajo nuestras propias creencias”.

Las vacaciones serían pues, espacios de tiempo “para desconectar nuestra vida online y disfrutar de nuestra vida presencial, podemos compartir nuestra cena romántica pero no debemos estar pendientes de los “likes” que recibe ya que es mucho más importante la información que nos puede ofrecer la persona que tenemos delante y así disfrutar de ella y del momento. Como forma de abstracción puede estar bien, pero solo momentáneo. Durante las vacaciones hay que relajarse y disfrutar de la pareja y familia ya que en la mayoría de los casos es un mes al año. Aprovechemos el tiempo”.

Consejos para afrontar las vacaciones en pareja:

  1. No establecer altas expectativas de las vacaciones. Más de una vez, he escuchado “nos vamos de viaje a un sitio perfecto y sólo hemos hecho el amor 2 veces” o “podríamos haber hecho senderismo y el/ella prefirió quedarse en el hotel”. La propias parejas se presionan, y esta presión es contraproducente; las vacaciones son para descansar y dejar de ser tan exigente con los planes.
  2. Comunicación y trato: Es importante comunicarse con sinceridad y no hacer las cosas por agradar al otro. Es fundamental la negociación y el ceder por la otra persona. Hay que llegar a un consenso con la pareja, un simple trato: “vamos a la playa primero y luego de compras”.
  3. Planificación de las vacaciones: “ ¿Vamos hoy a la playa?, ¿Recoges tu a los niños?, ¿comemos sushi en la ciudad o paella en el chiringuito?, estas preguntas que parecen motivo de no discusión, arrancan muchas más de las que la gente se imagina. Planificar estas situaciones y llegar al consenso es una forma de evitar una mala situación.
  4. La independencia: Durante el invierno, el ser humano es independiente aunque viva en su propia casa con su pareja. Tiene sus ratos para él y su propio sistema de refuerzos: va al gimnasio, queda con los amigos para ver el futbol o alguna película, se dedica tiempo para su cuidado personal… en vacaciones esto tiende a desaparecer de la noche a la mañana. Son 24 horas juntos a sol y a sombra; es normal que aparezcan fricciones que deben de tratarse hablando y respetando la opinión de la pareja.

Es importante dedicarse tiempo el uno al otro, un día o una noche solos es imprescindible. Si se ha viajado con niños, estableced una noche de canguro para poder ir a cenar y realizar una valoración de la situación actual del matrimonio, de la evolución de este, volver a la búsqueda de la complicidad y a resolver los conflictos con una visión positiva.

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