Solidaridad: un corazón sano para Sandra

17/07/2013

Tiene quince meses. Unos ojos que hablan; una sonrisa arrebatadora. Y, hasta hace pocos días, un corazón enfermo. La acción conjunta de Aida (Ayuda, Intercambio y Desarrollo), Infancia Solidaria y la Fundación Hospitales Nisa ha hecho posible que el corazón de Sandra pueda, por fin, latir sano.

Aquejada por una comunicación intraventricular, Sandra viajó desde Guinea Bissau para ser intervenida en el Hospital Nisa Pardo de Aravaca

Aquejada por una comunicación intraventricular, Sandra viajó desde Guinea Bissau para ser intervenida en el Hospital Nisa Pardo de Aravaca

Guinea Bissau es un pequeño país del África subsahariana. La esperanza de vida de una mujer al nacer es de 52 años, 33 menos que los de una española. El gobierno del país gasta anualmente 74 dólares por habitante en Sanidad. Sonroja la comparación con España: 3.041 dólares (*).

Sandra es la pequeña de cuatro hermanos. Kindia, su madre, es vendedora ambulante. Como suele suceder en el resto del África Subsahariana, el país cuenta con profesionales bien formados. Profesionales que, sin embargo, no disponen en muchos casos de las condiciones mínimas para garantizar la salud de sus pacientes.

En el caso de Sandra, ésta llegó a España desde Guinea Bissau con un diagnóstico bien establecido. Padecía una comunicación intraventricular. El tratamiento pasaba por una intervención a corazón abierto. Es decir, una operación quirúrgica “durante la cual el corazón se para y sus funciones las suple una máquina (bomba de circulación extracorpórea)”, explica el Dr. Rubén Greco, cirujano cardiovascular pediátrico del Hospital Nisa Pardo de Aravaca.

De no tratarse en edades tempranas, comunicaciones como la que sufría Sandra pueden producir descompensaciones de la presión sanguínea de hasta cinco veces más en un ventrículo que en otro. “En torno a los diez o doce años ese flujo excesivo de sangre que llega a los pulmones puede acabar lesionándolos irreversiblemente”, explica el Dr. Mario Cazzaniga, cardiólogo pediátrico especialista en cardiopatías congénitas del Hospital Nisa Pardo de Aravaca.

LA INTERVENCIÓN

El acceso para la corrección de una comunicación interventricular se realiza a través del esternón. Es necesario interrumpir la circulación de las arterias coronarias y utilizar una bomba de circulación extracorpórea que supla las funciones del corazón y de los pulmones. Las bombas de circulación  extracorpórea permiten regular la temperatura durante la intervención. Así, “si la intervención se alarga, podemos bajar la temperatura en aras a evitar sufrimiento al corazón, ya que el frío reduce el metabolismo, lo que se traduce en menos sufrimiento del corazón durante el tiempo que está parado”, explica el Dr. Greco.
Una vez corregida la lesión, el acceso se sella con un parche de tejido biológico. Esta parte de la intervención no está exenta de riesgos. “Hay que actuar con sumo cuidado para no dañar estructuras cercanas especialmente delicadas como la válvula aórtica o la tricúspide”.

EL POSTOPERATORIO

Dos horas después de la intervención, el personal de la UCI Pediátrica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca pudo retirar el tubo de ventilación asistida que ayudó a Sandra a respirar durante la intervención. “Su evolución fue muy buena. No hubo complicaciones ni hemodinámicas ni respiratorias, que son las más habituales tras este tipo de intervenciones”, explica el Dr. Rafael Montero, jefe de la UCI Pediátrica.

Pese a la fuerza que Sandra demostró tras su paso por quirófano, Kindia no escondía su angustia. Conscientes de ello, los responsables de la UCI Pediátrica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca permitieron que madre e hija permanecieran juntas durante las 24 horas críticas que siguieron a la intervención.