Trabajar en vacaciones puede ser bueno para mejorar profesionalmente

trabajar en verano4/7/18

Es muy posible que, con la llegada del verano, se acumule la tarea propia con la de compañeros que han dejado su sitio por las vacaciones y a quienes deben cubrir los que se quedan. Pero trabajar en el periodo vacacional por excelencia puede convertirse en una gran oportunidad para mejorar la calidad del trabajo y evolucionar la productividad.

Atender los mismos o más cometidos, pero con menos recursos humanos puede saturar, por lo que gestionar bien el tiempo, agendas y poner prioridades debe ser la primera labor antes de comenzar a desesperar. Como indica Carlos Rodríguez, psicólogo del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca, “tratar de sacar el máximo rendimiento de nuestro trabajo y de nuestro tiempo es el único medio para hacer bien las cosas y disfrutar con ello.”

O puede suceder al contrario: la actividad ha bajado tanto que las jornadas son un trayecto eterno deambulando a través de largas horas sin apenas hacer nada. En este caso, es la propia persona quien debe responsabilizarse de su tiempo para no perderlo innecesariamente y caer en el riesgo de adquirir malos hábitos.

Como señala Carlos Rodríguez, “una persona improductiva no es sólo negativa para la empresa, sino también para nosotros como personas válidas y capaces que somos”. Sentir que tiramos el tiempo y nuestro valor por la borda mirando las agujas del reloj pasar es realmente frustrante, por lo que este especialista recomienda poner en marcha otro tipo de tareas a las que el día a día no permite prestar atención.

La satisfacción de cerrar objetivos y poner tics en verde

El verano es un momento perfecto para abordar todo eso que nunca se puede hacer por falta de tiempo: tareas que se han ido retrasando por falta de presión, correos acumulados sin contestar y bandejas de entrada repletas, desorden en el escritorio, libros dejados a medio leer… cosas que dejamos en el cajón de ‘secundarias’.

Pero muchas, aún sin ser urgentes pueden ser relevantes pues puede que ayude ser un profesional más organizado, perfeccionista y, sencillamente, mejor” señala Carlos Rodríguez.

Tareas creativas como son los procesos de mejora, propuesta de ideas para hacer crecer los proyectos, análisis de errores pasados que pueden corregirse, planificación de objetivos y subobjetivos a corto y largo plazo, cursos de formación en intereses personales y profesionales, entre muchos otros, contribuyen a crear un día a día más tranquilo y estructurado.

Evitar que el día nos acabe “comiendo” nos impide dedicarnos a planificar la jornada próxima y al final todo queda sin hacer, acumulando estrés, nerviosismo y un caos mental difícilmente gestionable” añade el doctor. El verano puede ser un buen momento para iniciar procesos de mejora, evolucionar la productividad, la calidad del trabajo y, sobre todo, beneficiarnos de una buena salud en nuestro entorno de trabajo.

Tener ambición y evolucionar es la mejor sensación que se puede experimentar como profesionales. Y, además, permite disfrutar del tiempo libre al salir del trabajo sin tener la sensación constante de haber dejado cosas pendientes.

secciones: psicología