Un 50% de los pacientes con diabetes tipo II no saben que tienen esta enfermedad

24/4/18

La diabetes es una enfermedad silenciosa caracterizada por una alteración en los niveles de glucemia causados por un déficit insulina. Lamentablemente no es curable, pero es posible controlarla con éxito y tener una buena calidad de vida si se sigue el tratamiento que indican los especialistas. Esta hiperglucemia crónica si no se controla bien puede condicionar una serie de complicaciones a nivel ocular, a nivel renal y a nivel de grandes vasos. El doctor Juan Caro, endocrino del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo da las claves para paliar sus efectos con tratamientos y medidas higiénico-dietéticas que favorecen el manejo de una enfermedad que actualmente afecta a un 14% de la población española. El Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo pertenece al grupo sanitario Vithas que cuenta en España con 19 hospitales y 27 centros médicos.

DiabetesSegún el doctor Caro, “la principal causa de mortalidad en los pacientes diabéticos, son las enfermedades cardiovasculares como el infarto agudo de miocardio”. Por esta razón es muy importante hacer un diagnóstico preventivo en pacientes de riesgo. “La prevención es fundamental –añade-. El diagnóstico de esta enfermedad se realiza con un simple análisis de sangre determinando parámetros como la glucosa y/o la hemoglobina glicosilada“.

Es importante saber diferenciar entre los dos tipos de diabetes. La diabetes tipo I es una enfermedad crónica autoinmune en la que el páncreas de una persona deja de producir insulina, que es la hormona que permite al cuerpo obtener energía de la comida, mientras que la tipo II responde a un desorden metabólico en que el cuerpo humano produce insulina, pero sin posibilidades de utilizarla de forma eficiente.

La diabetes tipo I se da en pacientes jóvenes y delgados y suele presentar síntomas al diagnóstico como volumen de orina elevado, sed, pérdida de peso, aumento de apetito, incluso náuseas y vómitos, pero la de tipo II es asintomática y se da principalmente en sujetos obesos de mayor edad y habitualmente acompañado de otras enfermedades como hipertensión arterial, colesterol y elevado riesgo cardiovascular.

Tal como explica el Dr. Caro, “es importante hacer screening a pacientes de riesgo como es la población mayor de 45 años o menores de 45 años con factores de riesgo. Se calcula que más de la mitad de los pacientes con diabetes tipo II no saben que tiene la enfermedad y que el diagnóstico de esta se retrasa en 10 años desde su aparición. Por todo ello, es muy importante la realización de pruebas en pacientes de riesgo

De hecho, los últimos estudios muestran que las cifras de diabéticos van en aumento y se calcula que para dentro de 25 años casi 500 millones de personas en todo el mundo estarán afectadas de diabetes. Sin lugar a duda, una de las grandes pandemias del siglo XXI, típica de los países desarrollados que se caracterizan por una dieta poco saludable, inactividad física y abuso de alcohol y tabaco.

El tratamiento para la diabetes tipo I debe ser tratada con la administración de insulina y la de tipo II con medidas higiénico-dietéticas, medicación oral y en ocasiones con insulina”, comenta el doctor Caro y señala que “recientemente también se ha planteado la cirugía metabólica como uno de los tratamientos de este tipo de diabetes”. En cuanto a los fármacos orales, no duda en afirmar que “actualmente estamos viviendo una verdadera revolución en el tratamiento con los fármacos incretinmeticos y los glucosúricos.  Estos últimos han aportado diferentes mejoras como disminución de la mortalidad cardiovascular en un 38% en los pacientes diabéticos y han permitido la disminución del uso de insulina”

En ambos tipos de diabetes las medidas higiénico-dietéticas son claves para el manejo de la enfermedad. En la de tipo I una adecuada educación diabetológica es vital para un adecuado control. “Que el paciente aprenda de su enfermedad y sepa contar raciones de hidratos de carbono es casi imprescindible para un adecuado manejo”, concluye el doctor Caro.

La de tipo II requiere de la pérdida de peso para que evolucione mejor. “Podemos considerarla -puntualiza- una complicación de la obesidad, por tanto, todas aquellas medidas que se dirijan a que nuestro paciente disminuya peso harán que tenga mejor controlada su enfermedad

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