Una buena higiene del sueño ayuda a prevenir los terrores nocturnos en los niños

terrores nocturnos20/2/2019

Los terrores nocturnos son de las parasomnias más frecuentes, llegando a afectar al 50% de los niños durante la primera infancia. Suelen darse a partir de tres años y tienden a desaparecer hacia la adolescencia. Un fenómeno relacionado con el sueño que se caracterizan por un despertar brusco que ocurre en la salida de la fase profunda del sueño, durante el primer tercio de la noche, provocando en el niño una reacción de aparente intenso pavor. Aparente, ya que el niño no es consciente en ningún momento del episodio, siendo la parasomnia más dramática de presenciar para los padres.

El doctor Fernando Baixauli, pediatra de la Unidad de Pediatría de los Hospitales Vithas Nisa Virgen del Consuelo y 9 de Octubre de Valencia y Rey don Jaime de Castellón, hace hincapié en la prevención a través de la higiene del sueño.

Tal como aclara el doctor Baixauli, “no hay que confundirlos con las pesadillas ya que, de hecho, no son un sueño en sí mismo: son más bien una sensación de miedo que aparece de forma repentina. A diferencia de las pesadillas, que son parasomnias de la fase REM, los terrores nocturnos no provocan que el niño se despierte. Aunque parezca despierto y tenga los ojos abiertos, en realidad está dormido mientras ocurren y al día siguiente no recuerda estos episodios, a diferencia de las pesadillas que sí despiertan al pequeño, y que al día siguiente se tiene un recuerdo claro del episodio”. Muchos padres que se acercan a las consultas de pediatría están muy angustiados cuando sus hijos padecen este tipo de trastorno del sueño, pues los niños se despiertan con sudoración, aumento de la frecuencia cardíaca o aceleración de la respiración, y se puede llegar a pensar que el niño esté sufriendo algún problema físico o psicológico. “Sin embargo -afirma el doctor Baixauli-, se consideran benignos y autolimitados en el tiempo, y presentan una buena evolución a corto plazo ya que al igual que en las pesadillas la maduración conllevará a una disminución de los mismos”.

Claves para prevenir los terrores nocturnos

Según el doctor Baixauli, “si el niño tiene un episodio de terror nocturno, simplemente cabe esperar hasta que desaparezca, sin interactuar con el pequeño, ya que por lo general se detendrá solo en poco tiempo. Si el episodio se prolonga, se debe hablar con suavidad y con calma ya que coger al niño por los brazos y agitarlo o gritar podría empeorar la situación”.

En cuanto a la prevención, al igual que con los demás trastornos de este tipo, la higiene del sueño es muy importante basada en unos horarios adecuados y unas rutinas relajantes previas al momento de acostarse. “Realizar actividades tranquilas antes de irse a dormir como leer, resolver rompecabezas o tomar un baño tibio, así como establecer un horario regular para dormir favorece la conciliación y relajación en el sueño, ya que las rutinas proporcionan al niño seguridad”, subraya el pediatra.

La fatiga y el estrés pueden contribuir a causar los terrores nocturnos, y de hecho, los días previos y el propio día de acontecimientos que provocan nerviosismo o ansiedad, como la noche de Reyes, cumpleaños, excursiones, etc., serán días propicios para que aparezcan episodios. Por eso es fundamental evitar los ruidos a la hora de dormir u otros estímulos que podrían alterar el sueño, o ver películas, series o cuentos de miedo antes de acostarse. Además, una cena ligera de fácil digestión y practicar ejercicio unas horas antes de irse a la cama favorecen el descanso.

Por otra parte -señala el Dr. Baixauli-, el ritmo frenético que llevan las familias actualmente no favorece la relajación a la hora de irse a la cama. Se deben compartir más horas de juego con los niños, favorecer las situaciones de conversación en la que espontáneamente nos puedan explicar que les preocupa si parecen ansiosos o estresados; en definitiva, ampliar la comunicación verbal con nuestros hijos”.

Educar para dormir bien

Otro punto clave, es enseñar al niño cómo cuidarse. “Igual que enseñamos a nuestros hijos a recoger o poner la mesa, ayudar en las tareas domésticas, los padres deben enseñar a sus hijos a que tienen que tomarse su tiempo para comer y dormir sus horas correspondientes, hacer ejercicio, descansar y desarrollar alguna afición”.

Una idea que plantea el doctor Fernando Baixauli, es efectuar un registro diario del sueño. “Durante varias noches, tomar nota del tiempo que transcurre desde que se va a dormir hasta que se produce el episodio de terror nocturno, que como ocurre en el resto de parasomnias, aparecerá casi siempre a la misma hora. Aplicar una técnica de extinción, es decir, despertarle antes de que ocurra el episodio puede ser útil”, concluye el doctor.

Aunque como ya se ha comentado, estos episodios son benignos y limitados en el tiempo, habrá siempre que descartar que no obedezcan a otras causas como el SAOS (síndrome de apnea obstructiva), síndrome de ansiedad por separación, baja autoestima o bullyng, entre otras causas que pueden favorecer y perpetuar los terrores nocturnos u otro tipo de parasomnia.

secciones: pediatría