“Una piel bronceada es una piel enferma”

DR. MIGUEL NAVARRO

01/07/2011

La piel bronceada forma parte de una estética empeñada en convertir prácticas dañinas -piel castigada por el sol, delgadez extrema, formas inverosímiles, etc.- en canon de belleza. El bronceado, sin embargo, no es más que un mecanismo de autodefensa de la piel frente a la radiación solar.

solEn los últimos años, las campañas de prevención contra el cáncer de piel han logrado disminuir prácticas, toleradas hace un tiempo, y que hoy se consideran peligrosas, como pasar un día de playa sin haberse aplicado cremas protectoras, o tumbarse al sol hasta quemarse.

Sin embargo, siguen existiendo falsas creencias en torno a la exposición saludable al sol. Como que, una vez bronceada, la piel no necesita ya protección solar. O que las cabinas de rayos UVA son una forma cómoda y segura de coger un atractivo color de piel. O que, una vez aplicada la crema con factor solar, uno puede estar expuesto al sol el tiempo que quiera sin riesgo alguno.

Los dermatólogos se echan las manos a la cabeza ante estas y otras prácticas similares que eluden una realidad, según el Dr. Navarro -dermatólogo del Hospital Nisa Valencia al Mar- tan cierta como peligrosa, que “una piel bronceada es una piel enferma”.

UNA BUENA CREMA

La oferta de cremas con factor solar protector es interminable. Sin embargo, existen requisitos básicos que un protector debe cumplir para resultar efectivo. El más importante de ellos, quizá, sea que contenga filtros tanto para rayos tanto UVB como UVA. Es importante recalcar que algunas cremas sólo protegen contra los primeros, cuando “los rayos UVA son verdaderos protagonistas e inductores de la mayor parte de las alergias solares, de las hiperpigmentaciones, y del 80% del fotoenvejecimiento”, afirma el Dr. Navarro.

En este sentido, cabe destacar que, pese a que los rayos UVB son los responsables de las quemaduras solares, los rayos UVA conforman el 90% de los rayos solares, tienen una longitud de onda más larga que los rayos UVB, permitiéndoles alcanzar capas más profundas de la piel. Así, contribuyen al envejecimiento de la piel y desempeñan un papel importante en el desarrollo de cáncer de piel. Por lo tanto, los dos tipos de rayos ultravioleta son peligrosos, si bien afectan a diferentes niveles de la piel.

APLICAR CAPA GRUESA

A la hora de utilizar una crema fotoprotectora, hay que tener en cuenta que el método para establecer los números que se reflejan en los envases se realiza con una determinada cantidad de crema, que en condiciones reales nadie se aplica.

Y así, ocurre que se suele aplicar menos crema, disminuyendo el índice de protección, en algunos casos, hasta el 60% de lo indicado.

Por otra parte, el Dr. Navarro advierte del error que supone creer que una piel bronceada ya no necesita protección. “El bronceado no es más que un mecanismo de autodefensa de la piel frente a la radiación solar. Pero su capacidad de proteger la piel es débil en comparación con la protección que brinda un fotoprotector”.

PROTECCIÓN REAL A LA RADIACIÓN SOLAR

La exposición segura al sol va más allá de aplicar la crema fotoprotectora: hay que aplicarla bien.

Por otro lado, tampoco hay que olvidar que frente a la exposición solar un fotoprotector no lo es todo.

Estas son algunas pautas sobre cómo aplicar fotoprotectores y otras recomendaciones para protegerse contra los peligros del sol:

> Aplicar la crema media hora antes de la exposición, para que crema se fije en la piel y no se vaya con el agua.

> Aplicación generosa: es más seguro aplicar dos capas con una separación de veinte minutos, que aplicar una gruesa.

> Reaplicar crema cada dos horas, o después de baños o actividad deportiva prolongada al sol.

> Utilizar “protección física”: camisetas, sombreros, gafas… que cumplan la normativa de la UE.

> Evitar las horas de máxima radiación.

> Hidratarse con frecuencia.

fuente: laboratorios La Roche Posay

secciones: dermatología