Uno de cada cuatro tumores cerebrales es benigno

17/07/2013

La vinculación de las lesiones tumorales con el cáncer convierte en maldita la sola mención del tumor. Cuando, además, éste aparece en el cerebro, la reacción de angustia es inevitable. Sin embargo, uno de cada cuatro tumores primarios cerebrales no son malignos. Son los meningiomas.

Tractografia en plano axial en la que se identifican las fibras nerviosas (en verde) en las que tienen dirección antero-posterior, en rojo de izquierda derecha y en azul de craneal a caudal

Tractografia en plano axial en la que se identifican las fibras nerviosas (en verde) en las que tienen dirección antero-posterior, en rojo de izquierda derecha y en azul de craneal a caudal

Los tumores aparecen como consecuencia de un crecimiento anómalo de células. La célula tumoral se reproduce rápidamente porque se han dañado los mecanismos que controlan el crecimiento celular, de tal forma que la célula se divide una y otra vez sin parar hasta convertirse en un tumor. Cuando el tumor asienta en el cerebro, aparece el tumor cerebral.

La agresividad de ciertos tumores cerebrales, capaces de infiltrarse con facilidad en tejidos vecinos, ha contribuido a crear un halo de malignidad en torno a cualquier tipo de lesión cerebral.

Sin embargo, el 25% de los tumores primarios cerebrales -es decir, aquellos no metastásicos- son meningiomas de naturaleza benigna. “Por encima del 90% de los meningiomas tiene una histología benigna”, asegura el Dr. Óscar Cortés, neurocirujano del Hospital Nisa Rey Don Jaime.

EVOLUCIÓN DIFERENTE

Déficit neurológico progresivo, debilidad para mover alguna extremidad o la pérdida de destreza de ésta, dolor de cabeza, convulsiones… en estadíos iniciales, los meningiomas pueden dar síntomas que se confunden con lesiones malignas.

Su evolución, por contra, es distinta. Los meningiomas crecen lentamente y en la mayor parte de los casos están bien delimitados, lo que facilita el éxito de la intervención quirúrgica en caso necesario. Un ritmo rápido de crecimiento y un desarrollo de la masa tumoral hacia tejidos cercanos caracterizan la evolución de los cánceres cerebrales y dificultan, especialmente en algunos tipos como el glioblastoma multiforme, su intervención.

OPTAR POR LA CIRUGÍA

Tras el diagnóstico de un meningioma, las opciones de tratamiento son básicamente tres. “La observación, la cirugía o la radioterapia-radiocirugía única o como terapia adyuvante después de una cirugía”, explica el Dr. Cortés.

En líneas generales, los especialistas apuntan a la cirugía como tratamiento de elección en los meningiomas sintomáticos.

Pero muchos de estos tumores benignos no muestran síntomas o, de darse, éstos se controlan fácilmente con medicación. En estos casos, la tendencia es la observación con estudios de imagen seriados, normalmente anuales, ya que en su mayoría tienden a crecer lentamente.

El Dr. Fernando Durand, neurocirujano del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe apunta algunos factores que condicionan la  idoneidad de la cirugía para tratar meningiomas. “Antes de optar por una intervención quirúrgica tenemos que analizar varios elementos como la  situación clínica y  antecedentes personales del paciente, la localización del tumor, si crece, la edad del paciente o los síntomas (epilepsia, déficit neurológico sensitivo, motor, auditivo, del equilibrio, pérdida de fuerza, pérdida de visión, alteraciones endocrinas, pérdida del olfato, etc.).” Comparar siempre la morbilidad y mortalidad que produce la cirugía con la evolución natural de la tumoración, y sobre todo, “aplicar el sentido común”, sería en último extremo, según el Dr. Durand, la actitud idónea frente a la decisión de tratar o no un meningioma con cirugía.

EL FACTOR EMOCIONAL

Otro de los factores que los especialistas destacan son las consecuencias psicológicas que pueden derivarse del diagnóstico de una lesión cerebral. “El diagnóstico de un tumor cerebral genera un malestar psicológico evidente que puede repercutir negativamente en la habilidad para relacionarse, en la seguridad que tiene una persona en sí misma e incluso en la capacidad de tomar decisiones”.

Es ese sufrimiento emocional inicial el que los médicos debemos intentar comprender y enseñar a afrontar al paciente, lo que resulta más fácil si hablamos de patología cerebral benigna con muy buenos resultados a medio-largo plazo”, explica el Dr. Cortés.

Los meningiomas se pueden manifestar en cualquier edad, si bien son más frecuentes en la edad media de la vida, con un pico de incidencia entre los 60 y los 80 años. Son más frecuentes en mujeres, con una relación 2:1 con respecto a los hombres.