Veinticuatro horas de cansancio irreparable

01/12/2010

Comparte con otras enfermedades un cansancio desmesurado ante cualquier actividad física o mental. La diferencia radica en que ni mata ni tiene cura. La fatiga crónica condena a quien la padece a convivir 24 horas al día con la desgana e incapacidad de poner cuerpo y mente en marcha. Esta patología puede tratarse en el Hospital Nisa Pardo de Aravaca.

FatigaPilar Roig tiene 43 años y sufre fatiga crónica. Hace diez años comenzó su periplo en busca de un diagnóstico que explicara el cansancio sin tregua, el dolor generalizado, los resfriados constantes y una larga lista de síntomas que poco a poco iban excluyéndola de la sociedad y minando su autoestima. “Me hicieron pruebas de diagnóstico por imagen, chequeos y no sé cuántas cosas”. Estrés, síndrome depresivo y un sinfín de veredictos erróneos precedieron al diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica (FC). Por si fuera poco, por el camino, como la inmensa mayoría de estos enfermos, tuvo que tragar con la estigmatización social. “Tu problema es que estás cargada de manías”, era el “diagnóstico” de quienes le rodeaban.

El caso de Pilar no es la excepción. Según la Dra. García Quintana, médico internista de la Unidad de Síndrome de Fatiga Crónica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca, que lleva quince años tratando esta enfermedad, no es raro encontrar pacientes que han pasado por veinte, incluso treinta, especialistas. “La mayoría de veces acaban derivándolo al psiquiatra, y de allí vuelta al médico de cabecera”.

NATURALEZA AUTOINMUNE

El Síndrome de Fatiga Crónica es una enfermedad compleja y crónica que se caracteriza por una fatiga profunda e insuperable, que no disminuye con el descanso y que puede empeorar con la actividad física y mental. Está catalogada por la OMS como enfermedad del sistema nervioso central.

Dra. García Quintana lleva más de quince años tratando la fatiga crónica.

Dra. García Quintana lleva más de quince años tratando la fatiga crónica.

Su naturaleza inmune, relacionada intrínsecamente con el sistema endocrino, le lleva a cebarse más entre las mujeres -en una proporción con los hombres de tres contra uno- entre los 30 y los 40 años.

“El sistema inmunológico nos protege frente a infecciones, sustancias tóxicas, etc. Cuando aparece el SFC, este sistema se vuelve contra el propio cuerpo. Aparecen entonces unas moléculas anómalas que provocan una serie de síntomas que afectan a todo el cuerpo y que incapacitan al enfermo frente al esfuerzo tanto físico como cognitivo, o en caso de realizarlo, ralentizan de forma desproporcionada la recuperación”, explica la Dra. García Quintana.

ENFERMEDAD MULTISISTÉMICA

La cualidad multisistémica del SFC se traduce en una lista inacabable de síntomas: fiebre recurrente, sueño, problemas de garganta, de ganglios dolorosos, de tiroides, dolor osteomuscular, disfunciones sexuales, etc.

Sin embargo, son dos los que llevan a sospechar la presencia del SFC: el cansancio inexplicable que no se recupera con reposo y que no está asociado a otras patologías, y la duración de esta situación más allá de seis meses. “Cuando alguien percibe que está dejando de hacer la mitad de las actividades que hacía por culpa de un cansancio inexplicable, se siente como si se le acabaran las pilas, tiene fiebre constantemente y está siempre agotado, es aconsejable que pida opinión a un especialista”, afirma la Dra. García Quintana.

TRATAMIENTO CRÓNICO

Actualmente, el tratamiento del SFC es crónico y trabaja exclusivamente sobre los síntomas, combinando fármacos con ejercicios aeróbicos graduales y terapias conductuales que enseñan al paciente a convivir con la enfermedad y a “aprender trucos para controlar los procesos dolorosos”. Están en desarrollo nuevos fármacos y nuevas líneas de investigación para localizar otros posibles focos de tratamiento: infecciones, intoxicaciones por metales pesados, alteraciones endocrinas asociadas…..

DIAGNÓSTICO PRECOZ

El diagnóstico precoz es, sin duda, una de las vías más acertadas para controlar el desarrollo de una enfermedad que alcanza alarmantes porcentajes de incapacidad laboral pasados cinco años. “Los casos en los que la enfermedad ya ha evolucionado antes de ser correctamente diagnosticada dificultan el tratamiento hasta el punto de crear resistencias farmacológicas”, asegura la Dra. García Quintana.